En la industria del videojuego, hay dos frases que asustan más que un jefe final sin checkpoint: “reorganización interna” y “necesitamos más tiempo para garantizar la calidad”. Ubisoft acaba de combinar ambas en un solo anuncio y el efecto es inmediato: 13 proyectos afectados entre cancelaciones y retrasos. Para los fans, significa despedirse de algunos sueños.
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Para la compañía, significa admitir que el plan anterior ya no servía… y que toca reconstruir el mapa antes de seguir avanzando.
El golpe más doloroso: adiós al remake de The Sands of Time
La cancelación más simbólica es la del remake de Prince of Persia: The Sands of Time, un proyecto largamente esperado y con un historial de cambios y demoras que lo convirtió en leyenda… pero no en juego.
Ubisoft justificó la decisión por un motivo que suena razonable y a la vez demoledor: no alcanzaba el nivel de calidad deseado, y seguir habría requerido más tiempo e inversión de los que la empresa podía asumir “responsablemente”.
Frase destacada: Ubisoft no lo “retrasó otra vez”: directamente lo apagó.
Seis cancelaciones, siete retrasos: el “reset” en números
La compañía confirmó un recorte de catálogo con seis juegos cancelados y siete retrasados.
Parte del problema es que Ubisoft no detalló públicamente todos los nombres de los proyectos afectados (varios eran IP nuevas no anunciadas y un título móvil), lo que deja el terreno abonado para rumores y listas “armadas” en redes.
Entre los retrasos, uno de los más comentados —aunque no confirmado oficialmente por nombre— sería el remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag, que habría pasado de una ventana más cercana a moverse hasta el siguiente año fiscal.
Varias coberturas especializadas apuntan a esa dirección a partir de lo dicho por Ubisoft sobre un título que se desliza de FY26 a FY27.
El mensaje es claro: menos lanzamientos, más control… aunque duela.
Cinco “casas creativas”: Ubisoft se divide para (re)encontrarse
El anuncio no fue solo una lista de bajas y demoras. Ubisoft también confirmó un nuevo modelo organizativo basado en cinco “Creative Houses”, cada una orientada a tipos de juegos y marcas concretas.
El objetivo, según la compañía, es reubicar recursos, acelerar decisiones y “reclamar liderazgo creativo” con un catálogo más enfocado.
En documentos y reportes se menciona que esta estructura agrupa desde grandes franquicias hasta shooters, live-service, narrativa/fantasía y propuestas casuales/familiares, con marcas repartidas en cada bloque.
Cierres, recortes y el contexto que explica el “terremoto”
La reestructuración llega acompañada de medidas que no son nuevas en la historia reciente de Ubisoft: cierres de estudios como Halifax y Stockholm, además de reestructuraciones en otros equipos. Distintos medios han reportado que el plan forma parte de una estrategia de reducción de costos y ajuste de operación.
Este es el trasfondo que vuelve creíble (y preocupante) el movimiento: no se trata solo de pulir juegos, sino de redibujar la empresa para sobrevivir en un mercado más caro, más competitivo y con menos tolerancia a lanzamientos “a medias”.
Lo que queda en el aire
Con 13 títulos tocados entre cancelaciones y retrasos, Ubisoft deja una conclusión incómoda: el problema ya no era un juego específico, era el tablero completo.
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Si el “reset” funciona, la compañía volverá con menos ruido y más precisión. Si no, el 2026 quedará como el año en que Ubisoft aprendió, por las malas, que reorganizar también es un tipo de gameplay… pero en dificultad máxima.
