Alex, el segundo participante humano del estudio PRIME de Neuralink, ha completado su primer año de uso continuo del implante cerebral. Los datos revelan una estabilidad técnica superior a la del primer prototipo, permitiéndole retomar actividades complejas como el diseño industrial y el juego competitivo.
Tras un año de seguimiento clínico, los resultados de Alex, el segundo paciente en recibir el chip N1 de Neuralink, marcan un hito en la madurez de la tecnología de interfaz cerebro-computadora (BCI). Alex, quien padece una lesión de la médula espinal cervical similar a la del primer paciente, Noland Arbaugh, ha logrado una integración con el sistema que no solo ha restaurado su autonomía digital, sino que ha servido como prueba de fuego para las correcciones de ingeniería realizadas por la empresa de Elon Musk tras los problemas iniciales de retracción de hilos.
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Durante este periodo de doce meses, el enfoque de la investigación se centró en la capacidad de Alex para realizar tareas de alta precisión que requieren una coordinación motora fina de forma digital. A diferencia de las tecnologías de asistencia convencionales, que a menudo limitan la velocidad y la simultaneidad de las acciones, el chip Telepathy ha permitido al paciente operar su computadora con una latencia mínima, alcanzando récords de velocidad en el control de cursor que superan los estándares de la industria para dispositivos BCI no invasivos.

Dominio del diseño 3D y videojuegos: El impacto en la productividad
Uno de los logros más destacados en este primer año ha sido la incursión de Alex en el diseño asistido por computadora (CAD). Antes de su accidente, Alex trabajaba como técnico automotriz, una pasión que creía perdida debido a su parálisis. Utilizando el software Autodesk Fusion 360, Alex logró diseñar de manera independiente un soporte personalizado para su cargador de Neuralink apenas semanas después de la cirugía. Este diseño fue posteriormente impreso en 3D e integrado en su configuración diaria, demostrando que la interfaz es capaz de manejar flujos de trabajo profesionales y creativos.
En el ámbito del entretenimiento, Alex ha utilizado su implante para participar en videojuegos de ritmo rápido como Counter-Strike 2. Gracias a la capacidad del chip para decodificar las intenciones de movimiento de forma simultánea, el paciente puede apuntar con su mente mientras utiliza un dispositivo bucal (Quadstick) para el desplazamiento del personaje. Esta combinación de inputs ha eliminado la barrera de la “acción única” que afecta a muchos pacientes con cuadriplejía, permitiéndole competir en igualdad de condiciones técnicas con jugadores que utilizan periféricos tradicionales.

La productividad de Alex ha seguido escalando gracias a la implementación de nuevos mapas de clics (izquierdo, derecho y central) que Neuralink ha desarrollado a partir de su retroalimentación. Este sistema de control expandido permite navegar por menús complejos, realizar funciones de zoom y arrastrar objetos con una fluidez que se asemeja a la experiencia de un usuario con movilidad completa. El éxito de estas pruebas sugiere que el objetivo de Neuralink de reintegrar a personas con parálisis al mercado laboral digital es una posibilidad técnica real.
Estabilidad del hardware: Superando el desafío de la retracción de hilos
El aspecto más crítico de los resultados de Alex ha sido la estabilidad del hardware. Tras el caso de Noland Arbaugh, donde varios hilos con electrodos se retrajeron del tejido cerebral reduciendo la señal, Neuralink implementó mitigaciones específicas para el segundo paciente. Estas incluyeron la inserción del chip a mayor profundidad en la corteza motora y la reducción del espacio de aire entre el implante y la superficie del cerebro para minimizar el movimiento postquirúrgico.
Al cumplirse el año de la intervención, Neuralink confirma que no se ha observado retracción significativa de los hilos en el cerebro de Alex. La calidad de la señal se ha mantenido constante, lo que ha evitado la necesidad de recalibraciones frecuentes o de ajustes de software agresivos para compensar la pérdida de canales. Esta estabilidad es fundamental para la seguridad a largo plazo del dispositivo y para asegurar que el rendimiento no se degrade con el paso de los meses, una de las principales preocupaciones de la comunidad neurocientífica.

Este éxito técnico ha permitido a la empresa validar el procedimiento quirúrgico robótico, que ahora se realiza de manera más rápida y precisa. La ausencia de complicaciones inflamatorias o rechazo del tejido tras 365 días sugiere que los materiales biocompatibles y la flexibilidad de los hilos están cumpliendo su función de integrarse con el entorno biológico sin causar daño significativo. Este avance es lo que ha permitido a la compañía expandir su ensayo PRIME a nivel internacional durante este 2026.
Hacia 2026: De la comunicación digital a la restauración física
Con los resultados positivos de Alex y la expansión de la prueba a más de 12 pacientes a nivel global (incluyendo los primeros casos en Reino Unido y Canadá), el horizonte de Neuralink para este año se expande más allá del control de pantallas. La empresa ha recibido la designación de Breakthrough Device de la FDA para su tecnología de restauración del habla, la cual pretende decodificar pensamientos en palabras audibles en tiempo real para pacientes con ELA o secuelas de accidentes cerebrovasculares.
Además de “Telepathy”, el programa Blindsight ha comenzado a mostrar sus primeras fases experimentales, buscando devolver una forma rudimentaria de visión a personas ciegas mediante la estimulación directa de la corteza visual. El éxito de Alex ha sido el catalizador necesario para que los reguladores permitan ensayos más ambiciosos, incluyendo la posibilidad de implantes duales que conecten el cerebro directamente con la médula espinal por debajo de la lesión, con el objetivo de restaurar el movimiento físico de las extremidades.
En enero de 2026, el caso de Alex se mantiene como el estándar de oro para el estudio PRIME. La compañía continúa monitoreando sus métricas diarias mientras escala la producción de sus chips con la meta de llegar a cientos de usuarios para finales de este año. La transición de un experimento científico a una solución médica viable parece estar ganando tracción, impulsada por la estabilidad demostrada en este segundo paciente humano.
