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¿Por qué Google te pregunta si eres un robot? La sorprendente ciencia detrás del CAPTCHA

Te contamos cómo ha evolucionado

I'm not a robot | Composición
I'm not a robot | Composición

Si bien la línea parece estar cada vez más difusa, está claro que los humanos pueden hacer muchas cosas que las máquinas aún no pueden. Por ejemplo, los accesos automatizados no pueden saltarse el famoso mensaje “No soy un robot”, mecanismo conocido técnicamente como CAPTCHA (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart), y que sirve para prevenir el spam y el abuso de tecnologías maliciosas en la web.

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¿Para qué sirven los CAPTCHA?

Básicamente, su funcionamiento sigue la premisa de que, a pesar de que las máquinas pueden ser mucho más rápidas y precisas al procesar información, todavía poseen dificultades para realizar tareas que para los humanos son sencillas, tales como reconocer patrones de texto, imágenes o identificar objetos de una misma familia.

En ese contexto, uno de los CAPTCHA más conocidos a nivel mundial es el botón “No soy un robot”, ampliamente odiado por los usuarios que desean entrar a sitios web rápidamente, pues cuando aparece, es necesario pulsarlo antes de seguir con cualquier otra acción. ¿Su rol? Se trata de un filtro para la seguridad de las páginas web, ya que sirve para distinguir entre usuarios humanos y programas automatizados.

Cómo el botón “No soy un robot” nos protege a todos

Desde su introducción, los CAPTCHA han sido fundamentales para prevenir distintos tipos de abusos o crímenes en la web, especialmente dentro de foros y/o sitios que requieren completar formularios.

Recordemos que el CAPTCHA se creó en respuesta al caos causado por los mensajes spam en los buzones de correo electrónico y foros online durante la década de los 90′. Años más tarde, en el 2000, un joven de 22 años llamado Luis von Ahn creó el CAPTCHA como un sistema para demostrar que el usuario no era un robot, inicialmente a través del reconocimiento de letras difíciles de leer. Con el tiempo, para reducir el esfuerzo exigido a los usuarios, dicho sistema evolucionó hacia el reCAPTCHA.

En 2009 Google adquirió el sistema CAPTCHA, y desde ese entonces ha defendido su importancia para añadir una capa adicional de seguridad a cuentas de Gmail, YouTube, Google Workspace, entre otras. Años más tarde, en 2014, Google actualizó su sistema con el lanzamiento de No CAPTCHA reCAPTCHA, enfocado en analizar el comportamiento previo de los usuarios en la web, como la dirección IP y las cookies, para así lograr diferenciar entre comportamientos humanos y automatizados.

Claro que estos protocolos evolucionan diariamente. Los desarrolladores encargados de luchar contra los creadores de bots deben emplear técnicas cada vez más tecnológicas para ganar esta batalla, aplicando actualizaciones y mejoras continuas en los sistemas de verificación para mantener una ventaja sobre los intentos de acceso automatizados.

Por ahora se trata de un método útil y efectivo que nos protege a todos, ya que los bots aún no pueden identificar imágenes distorsionadas o realizar tareas simples, y esperamos que siga así por mucho tiempo más.

Las empresas usan redes de "bots" para lanzar mensajes en Twitter.

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