Entretenimiento

God of War: Sons of Sparta no es lo que esperabas (y ahí está la clave de su éxito)

No verás grandes gráficos. Y esa es la clave.

God of War: Sons of Sparta
God of War: Sons of Sparta

El nombre de Kratos sigue siendo sinónimo de “vende-consolas”. God of War: Sons of Sparta ha logrado buenas cifras de ventas en sus primeras semanas. Lo curioso de este hito es el contraste: mientras los usuarios están comprando el juego de forma masiva, la crítica especializada ha otorgado reseñas mixtas, señalando un posible agotamiento en la fórmula narrativa. Y sí, es real, pero no es “tan grave”. ¿Para nosotros? Un acierto y este es el review.

El “efecto marca” de PlayStation demuestra ser más fuerte que cualquier puntaje. Algo que nos gustó mucho del videojuego fue la la fluidez del combate: casi perfecta. Sin embargo, la falta de nuevas armas significativas (más allá de las variaciones elementales de las existentes) hace que las 30 horas de campaña se sientan repetitivas para los veteranos de Ragnarök.

Digamos las cosas como son: esperábamos más

Las misiones secundarias de “ve a buscar 5 runas para abrir esta puerta” ya no encajan en la narrativa épica que esperamos. Y la gráfica nos recuerda una era de PS2. Pero aquí está la clave de su éxito: un título que es una precuela. Un título que nos muestra a Kratos antes. Un título que nos lleva a recordar otra época en la que jugábamos, pero con la fluidez que permiten las tecnologías actuales.

Podríamos apostar a que quienes más han comprado este videojuego han sido los gamers mayores de 35 años. Porque creemos que la nostalgia y lo inesperado, es lo que nos encantó.


¿Y por qué apostar por algo así?

La confusión es total. Desde que se anunció God of War: Sons of Sparta, muchos asumieron que se trataba de un remake de los juegos clásicos o incluso una continuación directa de la saga nórdica. Pero la realidad es otra: este título no rehace nada ni continúa la historia reciente, sino que apuesta por algo mucho más específico —y arriesgado— dentro del universo de God of War.

Sons of Sparta es un juego completamente nuevo que funciona como precuela. La historia nos lleva a los años más tempranos de Kratos, cuando aún no era el guerrero marcado por la tragedia que conocemos. Aquí lo vemos en una etapa más cruda, más impulsiva, en la que su vínculo con su hermano Deimos juega un rol clave en la construcción de su identidad. Más que grandes batallas épicas, el foco está en entender de dónde viene realmente el Fantasma de Esparta.

Uno de los cambios más llamativos —y debatidos— es su estilo. Lejos del formato cinematográfico en 3D que definió los últimos títulos de la saga, este juego opta por una propuesta en 2D con estética retro. Plataformas, exploración lateral y un diseño más contenido marcan la experiencia, en una decisión que no busca competir con los títulos principales, sino ofrecer algo distinto dentro del mismo universo. Es un giro que puede descolocar a algunos, pero que también abre espacio para una narrativa más íntima.

Y ahí está precisamente su mayor fortaleza. Sons of Sparta no intenta ser el próximo gran espectáculo de la franquicia, sino una pieza complementaria que profundiza en la historia. Se detiene en detalles que antes eran secundarios: la relación entre hermanos, el peso del entrenamiento espartano y los primeros conflictos que moldearon a Kratos. En lugar de escalar en tamaño, el juego apuesta por mirar hacia atrás.

Opiniones divididas

Esto también explica por qué ha generado tantas opiniones divididas. Para quienes esperaban un nuevo AAA al nivel de Ragnarök, el cambio puede sentirse como un paso atrás. Pero para los que valoran el lore y la construcción del personaje, este enfoque tiene mucho más sentido. No reemplaza a los grandes títulos, pero sí aporta contexto a todo lo que vino después.

Sin embargo la fluidez del juego es exquisita, entretiene y atrapa su historia. Aunque debemos decir que las misiones secundarias se sentían un poco agotadoras e innecesarias. Sin embargo, disfrutamos esta idea de un Kratos, menos Kratos.

En el fondo, God of War: Sons of Sparta cumple una función clara dentro de la estrategia de la saga: mantenerla activa mientras se desarrollan proyectos mayores, como los esperados remakes de la trilogía original. Pero en lugar de ser un simple relleno, termina convirtiéndose en una mirada distinta a una historia que parecía ya contada.

Porque si algo deja claro este juego, es que incluso en una saga tan conocida, todavía quedan cosas por descubrir.

.

Lo Último