Durante años, el mayor miedo de un fan del anime era el típico: spoilers, retrasos en estrenos o que una temporada terminara en cliffhanger. Pero en 2026 el susto viene por otro lado, mucho más burocrático.
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En el Reino Unido, el regulador Ofcom ampliará su supervisión sobre las grandes plataformas de video bajo demanda, y Crunchyroll aparece en esa lista. El debate que se enciende es inevitable: cuando un servicio entra en el radar regulatorio, ¿se protege a los menores… o se abre la puerta a una censura más amplia?
Qué significa que Crunchyroll sea “Tier 1” en el Reino Unido
El gobierno británico anunció que designará como “Tier 1” a los servicios de video bajo demanda con más de 500.000 usuarios en el país.
Con esa etiqueta, las plataformas deberán seguir un nuevo “código” de estándares bajo supervisión de Ofcom, pensado para proteger a la audiencia de material “dañino u ofensivo” y reforzar requisitos similares a los de la televisión tradicional.
El punto clave: esto ocurre por el marco del Media Act 2024, no porque Crunchyroll “se haya convertido de golpe” en una red social. Pero sí implica una mayor presión para demostrar controles y cumplimiento regulatorio, justo en un catálogo donde el tono oscuro, la violencia estilizada o temas intensos son relativamente comunes.
Por qué el fandom habla de “tijeras” y bloqueos
La ley británica de seguridad online (Online Safety Act 2023) y la agenda regulatoria de Ofcom han empujado con fuerza la idea de protección de menores, incluyendo medidas de verificación de edad y filtros en ciertos servicios.
Aunque la etiqueta “Tier 1” se vincula al video bajo demanda, el temor de muchos usuarios es práctico: si una plataforma enfrenta más obligaciones y riesgo de sanciones, puede optar por caminos conocidos en la industria:
- implementar verificación de edad más estricta para acceder a títulos con calificación alta,
- aplicar restricciones regionales en obras específicas para el mercado británico,
- o ajustar la presentación del contenido (avisos, controles parentales más agresivos, etc.).
No es una certeza de censura global, pero sí un incentivo para ser más conservadores en mercados regulados.
El factor multas: por qué a las empresas les tiembla el pulso
En el entorno regulatorio británico, el incumplimiento de obligaciones de seguridad puede significar sanciones fuertes. La guía del gobierno sobre el Online Safety Act menciona multas de hasta £18 millones o 10% de los ingresos globales, lo que sea mayor.
Esa cifra explica por qué las plataformas suelen preferir “pecar de prudentes” cuando una norma entra en vigor con dientes.
¿Y por qué servicios más pequeños parecen “salvarse”?
La ironía que se comenta en redes es simple: plataformas más chicas pueden quedar fuera del umbral de usuarios y, por lo tanto, no caer en la categoría “Tier 1”. Esa diferencia de escala hace que el liderazgo de Crunchyroll sea un arma de doble filo: ser el más grande también significa ser el más observado.
Lo que realmente está en juego: ¿cambio local o efecto dominó?
En principio, estas exigencias aplican al territorio británico. El miedo del fandom global es el “efecto dominó”: que, por eficiencia operativa, una plataforma termine estandarizando reglas más estrictas en más países. No hay confirmación de que eso vaya a ocurrir, pero el temor existe porque es una decisión que algunas compañías han tomado antes en otros contextos.
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En resumen, no es “el fin del anime sin censura” como hecho consumado, pero sí un escenario donde las reglas del juego cambian para un actor grande como Crunchyroll. Y cuando cambian las reglas, también cambian los incentivos: más controles, más fricción y más posibilidades de ajustes regionales.
