Hay días para ver cine de autor en versión animada… y otros en los que la mente solo pide caos, malos guiones y decisiones artísticas cuestionables. Estos animes son tan malos que terminan siendo imperdibles: fallan en casi todo, pero tienen un encanto tan extraño que la audiencia no puede dejar de mirar.
Te puede interesar: [Estuvo a punto de lanzar su manga de forma oficial, pero lo cancelaron porque utilizó IA para crearlo]
Entre errores técnicos, guiones desastrosos y drama tóxico, se forma un catálogo perfecto de “placeres culposos” del anime.
El encanto de lo desastroso: cuando el anime falla… y brilla igual
Dentro del ranking del caos hay producciones que rozan lo experimental sin quererlo.En el fondo de la lista aparece Mars of Destruction (2005), un título que se convirtió en leyenda por lo mínimo que ofrece: animación pobre, dirección inexistente y escenas de acción que parecen hechas a última hora.
Dura poco, pero se siente como un desafío personal a aguantarlo sin soltar una carcajada.
Muy cerca está Skelter+Heaven (2004), una especie de carta de amor al “cringe”. La animación rígida y los diálogos artificiales convierten cada episodio en una experiencia incómoda… y, por eso mismo, hipnótica. Es el tipo de serie que la audiencia termina usando para retar a sus amigos.
Más atrás en el tiempo, Twinkle Nora Rock Me! (1985) funciona como una cápsula de la época: ideas raras, presupuesto evaporado y un resultado que parece un experimento nunca terminado. No es buena, pero sí fascinante como ejemplo de un anime salvaje, previo a los estándares actuales.
Y luego está Garzey’s Wing (1996), famosa por un doblaje que ha hecho historia. La trama isekai es confusa, los personajes gritan exposiciones sin sentido y cada frase parece improvisada. Vista como drama, es un caos; vista como comedia accidental, es oro puro.
En la era moderna, Ex-Arm (2021) se ganó su propia corona. Su planteamiento cyberpunk podría haber brillado, pero la animación CGI parece salida de una consola antigua en modo prueba.
El contraste entre la seriedad del argumento y lo robótico de las escenas crea un espectáculo tan extraño que termina siendo inolvidable.
Dramones tóxicos, vampiros trágicos y finales que dejan en shock
En otro nivel del desastre aparecen los títulos que no fallan tanto por lo técnico, sino por lo dramático. Vampire Knight (2008) se ganó el apodo de “telenovela gótica” del anime: vampiros atormentados, triángulos amorosos imposibles y un tono constantemente melodramático.
Todo es tan exagerado que, pasado cierto punto, se vuelve irresistible.
School Days (2007) arranca como un romance escolar cualquiera y termina como una advertencia extrema sobre las consecuencias de la infidelidad.
El protagonista toma decisiones tan desastrosas que la audiencia continúa viendo la serie solo por curiosidad morbosa, rumbo a su final ya legendario y al eternamente citado “Nice Boat”.
Mirai Nikki (2011) es el caos hecho serie. El guion cambia de reglas cuando quiere, las coincidencias se acumulan y la lógica a veces desaparece… pero todo se sostiene gracias a Yuno Gasai, una de las yanderes más icónicas del medio.
La serie es ruido, exageración y giros imposibles, pero resulta adictiva de principio a fin.
Cultura, demonios y telenovelas incendiarias
Hacia lo más alto del ranking aparecen los títulos donde el exceso es parte del ADN. The Testament of Sister New Devil (2015) mezcla fantasía sobrenatural, demonios, combates y una cantidad considerable de “picante” que la coloca en terreno polémico.
No pretende ganar premios ni reinventar el género; simplemente ofrece exactamente lo que promete, sin pudor alguno.
La corona del desastre glorioso se la lleva Domestic na Kanojo (2019). Con uno de los openings más queridos de su año y una trama que parece escrita para detonar discusiones en redes, la serie combina romance, triángulos imposibles, decisiones cuestionables y giros melodramáticos cada pocos minutos.
Es tóxica, exagerada y por momentos absurda, pero también tan entretenida que muchos terminan maratoneando toda la temporada casi sin darse cuenta.
Te puede interesar: [Ojo: Los planes de Netflix con el live action de One Piece serían más grandes de lo que se piensa]
En conjunto, estas series forman un mapa perfecto de ese rincón del anime donde la calidad objetiva se estrella contra la realidad… y aun así el resultado es imposible de ignorar. Son títulos que nadie recomienda “con orgullo”, pero que rara vez faltan en listas de placeres culposos.
