Tres años después de su lanzamiento original, una pieza de animación creada íntegramente por seguidores de la obra de Akira Toriyama continúa siendo el estándar de oro para la comunidad.
Este proyecto —que en su momento paralizó internet— sigue siendo insuperable por su fluidez, su coreografía de combate y una dirección artística que muchos desearían ver en el regreso oficial de la serie. En este 2026, donde la inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales abundan, este trabajo artesanal destaca como un recordatorio de que la pasión humana sigue siendo el ingrediente secreto para alcanzar la perfección visual.

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El impacto de este cortometraje fan no fue solo estético; cambió la percepción de lo que un equipo independiente puede lograr con recursos limitados pero un talento desbordante.
Mientras los estudios oficiales a menudo se ven limitados por tiempos de entrega brutales y presupuestos ajustados, estos animadores se tomaron el tiempo para pulir cada frame, logrando que los movimientos de Goku y sus rivales tengan un peso y una inercia que rara vez se ve en la televisión comercial. Tres años después, la “barbaridad” sigue siendo tendencia cada vez que un fan busca recordar por qué ama esta franquicia.

El estándar que el anime oficial debe alcanzar en 2026
La relevancia de este proyecto hoy reside en la comparación directa con las producciones actuales. En un momento en que se esperan anuncios inminentes sobre el nuevo anime de Dragon Ball Super, los fans utilizan esta obra como la “vara de medir”.
Mirala aquí:
No se trata solo de alta resolución, sino de la comprensión del lenguaje visual de la lucha: el uso de las sombras, los efectos de aura y la expresividad de los personajes que remite directamente a los mejores momentos de la etapa de los 90, pero con una nitidez moderna.




Esta retrospectiva subraya una realidad innegable en este 2026: la línea entre el contenido profesional y el hecho por fans se ha borrado.
Este proyecto demostró que el amor por un universo puede producir resultados que no solo igualan, sino que superan la calidad de la industria tradicional, manteniendo viva la llama de la serie en los periodos de mayor sequía informativa.
