Gabe Newell ha confirmado que el lanzamiento de la nueva Steam Machine y el Steam Frame (su rumoreada consola de salón) se pospondrá debido a la crisis global en el mercado de memorias RAM.
Con los costos de producción disparados, Valve prefiere esperar a que el mercado se estabilice antes de lanzar productos que podrían llegar a las tiendas con un precio prohibitivo para el usuario promedio.

Lee también: Los “superpoderes” ocultos del puerto USB de tu televisor: 5 usos que no estás aprovechando
El ecosistema de hardware en febrero de 2026 sigue siendo rehén de la inestabilidad en la cadena de suministros de semiconductores. Tras el éxito rotundo de la Steam Deck, las expectativas por ver el regreso de Valve al salón de casa eran máximas. Sin embargo, la compañía ha sido tajante: no están dispuestos a comprometer su filosofía de ofrecer una gran relación calidad-precio. La Steam Machine de nueva generación, diseñada para competir con las consolas de gama alta, depende de módulos de memoria de alta velocidad cuyo costo se ha incrementado en más de un 20% en los últimos meses.
Por otro lado, el Steam Frame —una propuesta más ligera y centrada en el juego por streaming y alto rendimiento en la nube— también se ha visto afectado. Al compartir componentes críticos con otros dispositivos del mercado, Valve se encuentra en una subasta global por los componentes donde los fabricantes de smartphones y servidores de IA están ganando la partida, dejando poco margen para la fabricación de consolas a precios competitivos.
El dilema de Valve: ¿Hardware premium o accesible?
El comunicado de Valve, sugiere que este retraso no es solo una cuestión de logística, sino de identidad de producto. La empresa se encuentra en una encrucijada: lanzar el hardware ahora a un precio “entusiasta” (superando los 800-900 euros) o rediseñar las especificaciones para mantener un precio de entrada más amable. “Lanzar un producto que la gente no puede permitirse no tiene sentido para el ecosistema de Steam”, señalan fuentes cercanas a la compañía.

Esta pausa estratégica también permite a Valve optimizar SteamOS, el sistema operativo que dará vida a estos dispositivos. Aunque el hardware se retrase, el desarrollo del software continúa a toda marcha, buscando una integración total con el catálogo actual de Steam y una compatibilidad perfecta con las nuevas tecnologías de reescalado por IA. Para los fans, esto significa una espera más larga, pero con la promesa de que, cuando estos equipos lleguen al mercado, lo harán con un sistema operativo más maduro y, con suerte, a un precio que no rompa el bolsillo.
