En Ubisoft, el “game over” no lo están viendo solo en pantallas: también se está jugando en oficinas, calendarios y comunicados internos. Tras semanas de anuncios encadenados —cancelaciones, cierres, recortes y nuevas reglas laborales— los sindicatos franceses decidieron subir la apuesta con una convocatoria que apunta a trascender fronteras: una huelga internacional.
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En la industria de los videojuegos, donde las crisis suelen medirse en retrasos y trailers ausentes, esta vez el termómetro es otro: trabajadores organizados diciendo “hasta aquí”.
Qué detonó el enojo: reestructuración, cancelaciones y más presión interna
La convocatoria llega tras la reestructuración anunciada por Ubisoft y un paquete de medidas que tensionó aún más el ambiente.
Entre lo más comentado está el “reset” organizacional: cancelación de títulos (incluido el remake de Prince of Persia: The Sands of Time, según reportes), retrasos, y cierres de estudios como Halifax y Stockholm.
A eso se suma el punto que más se siente en el día a día: el mandato de regreso a la oficina a tiempo completo. Los sindicatos sostienen que, tras negociaciones largas sobre teletrabajo, la decisión fue impuesta de forma abrupta y desigual entre equipos con y sin acuerdos previos.
La medida concreta: tres días de huelga, del 10 al 13 de febrero
Los sindicatos que firmaron el llamado (entre ellos Solidaires Informatique, además de otras organizaciones como CGT y CFE-CGC, según las coberturas) convocaron una huelga de tres días, del 10 al 13 de febrero.
En su mensaje, critican lo que describen como falta de “responsabilidad” directiva frente a decisiones con impacto en cientos de personas.
El tono del comunicado no se anda con rodeos: “nos tratan como niños” es la clase de frase que no aparece cuando todo va bien.
El “detalle” que parece estrategia: coincide con un reporte financiero
La elección de fechas tiene un guiño que cualquiera en relaciones públicas entiende al vuelo. Ubisoft tiene programada la publicación de sus cifras de Q3 Sales el 12 de febrero de 2026, según su calendario para inversores.
En otras palabras: la huelga se superpone con el primer gran hito financiero desde que se anunció la reestructuración. Para los sindicatos, es una forma de maximizar visibilidad; para la empresa, un dolor de cabeza en un día donde cada titular pesa.
El plan de 200 salidas en París y el regreso a la oficina: combustible extra
Parte del conflicto también gira en torno a un proceso de “Rupture Conventionnelle Collective” (RCC), un marco legal en Francia para salidas “voluntarias” por acuerdo mutuo. Ubisoft planteó que este esquema podría afectar hasta 200 puestos en su sede cerca de París, según múltiples reportes.
Aunque el proceso se define como voluntario, la lectura sindical es que la suma de recortes + reestructuración + oficina obligatoria termina funcionando como presión indirecta sobre trabajadores.
¿Qué tan “internacional” puede ser la huelga?
Aquí aparece la gran incógnita: la fuerza sindical en Francia no se replica igual en otros países. En Canadá, por ejemplo, varias unidades no están sindicalizadas, y eso cambia el riesgo de adherir o no a una paralización.
Incluso se menciona que el estudio de Halifax —señalado como un potencial primer caso sindicalizado en Norteamérica— cerró recientemente en el marco de la reestructuración.
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Así, la convocatoria internacional existe, pero el nivel de participación fuera de Francia dependerá de realidades laborales muy distintas.
