Las consolas portátiles volvieron a estar de moda por la vía grande: primero con la Switch y, más tarde, con el boom que provocó la Steam Deck y sus competidoras. Pero, como suele pasar en tecnología, cuando el mercado marca una tendencia, internet responde con una pregunta todavía más ambiciosa: “¿y si esto lo hago yo… pero con algo que nunca fue portátil?”.
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En ese espíritu aparece uno de los proyectos más llamativos vistos recientemente en comunidades como Reddit: una PS4 Slim transformada en consola portátil con pantalla OLED, batería integrada y hasta monitoreo inteligente para que no se convierta en un calefactor de bolsillo.
Un “Frankenstein” funcional: recortar sin perder la esencia
El creador del proyecto, conocido en Reddit como wewillmakeitnow, partió desde la base más razonable dentro de lo irracional: la PS4 Slim. La elección no es casual. Ese modelo ya venía más compacto que la PS4 original y ofrece un diseño interno que, con mucha paciencia, permite eliminar componentes “innecesarios” sin sacrificar la funcionalidad principal.
La idea fue clara: conservar el corazón de la consola, pero reducir volumen, mejorar el comportamiento térmico y ajustar el consumo para que la experiencia fuera viable lejos del enchufe.
El verdadero jefe final: el ruido y el calor
Quienes han tenido una PS4 saben que, en momentos intensos, su ventilador puede sonar como si estuviera despegando.
En una portátil, eso no es un detalle: es un problema. Por eso, una parte importante del trabajo se centró en rediseñar la refrigeración para mejorar el flujo de aire y usar disipadores más eficientes, especialmente alrededor de la APU.
Aquí entra un toque moderno: el mod integra un microcontrolador ESP32 para monitorear temperatura y consumo, supervisar la batería y regular el sistema de ventilación. En vez de “encender y rezar”, la consola queda con una capa de control más propia de un gadget actual.
Batería seria, autonomía honesta
Para alimentar el invento, se usó una configuración 3S2P con seis celdas 21700 de 6000 mAh cada una. Traducido a expectativas: esto no busca competir con una portátil comercial en duración, sino hacer posible una sesión real de juego.
Con un consumo configurado en torno a 88W, la autonomía ronda 1,5 horas. Si se reduce la demanda energética, la duración puede estirarse hasta aproximadamente 3 horas. No es “maratón”, pero sí “partida decente”, que en un proyecto de este tipo ya es un logro.
OLED de 7 pulgadas y puertos para no renunciar a la vida “de sobremesa”
La pantalla elegida es un panel OLED de 7 pulgadas en formato 16:9, un tamaño que calza con el estándar de muchas portátiles modernas.
Y hay un guiño importante: el proyecto mantiene salida HDMI para usarla como una PS4 “normal” conectada a un televisor o monitor. Es decir, no se encierra en el formato portátil; lo complementa.
En conectividad también se pone generoso: incluye varios USB-C (con roles distintos, como carga y periféricos) y un USB 3.0 para almacenamiento externo, además de compatibilidad para conectar mando DualShock u otros accesorios.
Carcasa impresa en 3D… y el detalle incómodo de la ergonomía
La carcasa se fabricó con impresión 3D usando plástico ABS, elegido por su resistencia al calor y durabilidad. Visualmente, el proyecto impresiona: se ve “terminado”, no como un prototipo frágil.
Pero aquí llega la parte divertida (y dolorosa): la ergonomía no es su fuerte. Las imágenes dejan claro que esta “PS4 portátil” es un bloque grande y pesado, sin empuñaduras pensadas para jugar largas sesiones en el aire.
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Es el tipo de portátil que invita a jugar apoyándola sobre una mesa… o a desarrollar bíceps con el tiempo.
