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¿Problemas con derechos? La editorial de Dragon Ball no menciona a Akira Toriyama en ninguno de sus dibujos publicados

En redes oficiales aparecen viñetas y artes históricos de Dragon Ball… pero el crédito no se comporta igual cuando el dibujo es de Toriyama o de Toyotaro

Akira Toriyama y Toyotaro - Dragon Ball
Akira Toriyama y Toyotaro - Dragon Ball

En el universo Dragon Ball, las peleas suelen resolverse a puñetazos, rayos y discursos sobre el poder del entrenamiento. Pero, fuera de la viñeta, los combates a veces se libran en un terreno menos épico y más silencioso: la línea de copyright.

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Y ahí, una curiosidad se repite con insistencia en publicaciones oficiales: cuando se comparte arte asociado a Akira Toriyama, su nombre no aparece, mientras que el de Toyotaro sí se destaca cuando corresponde. ¿Descuido, norma editorial o algo más?

Toyotaro, el heredero creativo… y el foco del momento

A estas alturas, Toyotaro es la cara visible del manga de Dragon Ball Super en términos creativos. El fandom lo reconoce como la figura que empuja el lápiz y mantiene el pulso del universo expandido.


Además, el calendario de la franquicia viene cargado: el 25 de enero se celebra el evento Genkidama Festival, donde se esperan anuncios sobre próximos proyectos. Entre las posibilidades que suenan con fuerza está el eventual regreso del manga y, por extensión, el retorno de Toyotaro a primera línea.

Hasta aquí, todo normal. El trabajo de Toyotaro tiene mérito propio, y la franquicia lleva años acostumbrándose a esa transición.

El detalle que encendió la sospecha: créditos distintos para el mismo mundo

El asunto aparece al mirar con lupa cómo se acreditan las imágenes en cuentas oficiales. Allí se publican constantemente viñetas y dibujos, tanto de etapas vinculadas a Toriyama como de materiales creados por Toyotaro. La diferencia, sin embargo, es consistente:

  • Cuando la imagen se atribuye a Toriyama, el crédito suele aparecer como “Bird Studio/Shueisha”.
  • Cuando el material es de Toyotaro, el crédito tiende a mostrarse como “Bird Studio, Toyotaro/Shueisha”.

Para un lector casual es una coma. Para un fan atento, es un cartel luminoso.

Akira Toriyama y Toyotaro en Dragon Ball
Akira Toriyama y Toyotaro en Dragon Ball

¿Por qué “Bird Studio” no dice “Toriyama”?

Aquí conviene separar lo llamativo de lo concluyente. Que el nombre “Akira Toriyama” no aparezca no significa, por sí solo, que haya un conflicto. Hay explicaciones plausibles:

  1. Bird Studio como paraguas legal: Bird Studio ha funcionado históricamente como marca/estudio asociado a la autoría de Toriyama. Si la editorial usa esa denominación como estándar, podría estar considerándola suficiente a nivel legal o de marca.
  2. Convención editorial y consistencia de créditos: En publicaciones rápidas para redes, muchas editoriales simplifican atribuciones para mantener un formato fijo. “Bird Studio/Shueisha” puede ser su sello de “obra matriz” sin entrar en nombres propios en cada post.
  3. Tratamiento distinto para autores activos en la obra actual: Toyotaro, al ser el autor que produce material nuevo de manera continua, podría requerir —por contrato o por práctica editorial— que su nombre figure explícitamente en el copyright cuando el dibujo es suyo. En cambio, el material asociado a Toriyama podría estar cubierto por el sello del estudio.
  4. Gestión de derechos y permisos específicos: En el mundo editorial, los derechos de reproducción, la cesión para plataformas y el tipo de pieza (viñeta, ilustración promocional, arte de archivo) pueden cambiar cómo se acredita una imagen. No todo el contenido se maneja igual, aunque parezca lo contrario desde fuera.

Lo que realmente importa: transparencia y respeto a la autoría

Desde una mirada cultural (y también emocional), el debate no va solo de contratos. Dragon Ball es una obra gigante, y para muchísima gente el nombre de Toriyama no es un dato: es el origen del fenómeno. Por eso, cuando el crédito parece “reducirse” a un sello, algunos lo leen como una omisión innecesaria.

La pregunta, entonces, queda servida: ¿se trata de una decisión editorial práctica o de un tema de derechos que obliga a ese formato? Sin una aclaración oficial, lo responsable es hablar de indicios, no de veredictos.

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Pero el patrón existe, se repite y, como mínimo, da material para conversación… de esas que en el fandom duran más que una saga.

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