Entretenimiento

Por qué el creador de One Piece es el verdadero sucesor de Akira Toriyama y no Toyotaro con Dragon Ball Super

Tras la muerte de Akira Toriyama, el debate sobre su “herencia” se volvió inevitable.

Recordando a Akira Toriyama: El creador de Dragon Ball que conquistó al mundo
Recordando a Akira Toriyama: El creador de Dragon Ball que conquistó al mundo

Ser “sucesor” en manga no siempre significa escribir la secuela. A veces significa conservar una energía: esa mezcla rara de aventura, comedia, asombro y acción que se siente como infancia en estado puro. Toriyama no solo inventó un shonen exitoso; inventó una forma de moverse por el mundo con curiosidad y humor.

Te puede interesar: [Aceptémoslo: estos son los personajes más “inútiles” de la franquicia Dragon Ball]

Y ahí aparece la tesis polémica: Toyotaro puede continuar Dragon Ball por continuidad y respeto, pero Oda parece continuar a Toriyama por ADN narrativo, por tono y por amor a la fantasía.

La gran confusión: creer que Dragon Ball era “solo peleas”

Muchos títulos intentaron ser “el próximo Dragon Ball” copiando lo más visible: gritos, power-ups, villanos enormes. Pero Toriyama no se volvió leyenda por acumular golpes, sino por cómo los envolvía.


El Dragon Ball original nació con raíces claras de comedia y aventura, con viajes, pueblos extraños, criaturas absurdas y un mundo que parecía inventado para sorprender cada capítulo.

Oda entendió esa parte mejor que casi nadie. One Piece es pelea, sí, pero también es exploración, rareza, mitología improvisada y esa sensación de que el mapa importa tanto como el villano. En ambos, la aventura es el motor; la acción es el combustible.

Toriyama no construyó un ring: construyó un mundo.

Fantasía con ciencia: el truco que ambos dominan

Toriyama mezclaba dinosaurios con cápsulas tecnológicas y vehículos imposibles como si fuera lo más natural. Esa convivencia de fantasía y ciencia ficción —sin explicaciones largas, sin solemnidad— es parte del encanto.

Oda hace algo parecido: islas con reglas propias, especies, inventos, laboratorios, armas ridículas, avances que parecen magia y magia que parece ingeniería.

La coincidencia no es casual: ambos tratan el worldbuilding como un parque de diversiones. No hay miedo a lo “demasiado raro”. De hecho, lo raro es la meta.

Goku y Luffy: héroes simples, corazón enorme, brújula moral clara

Aquí está el parentesco más evidente. Goku y Luffy comparten el mismo núcleo: hambre, curiosidad, alegría y una justicia que no se predica, se practica. Pueden ser graciosos un segundo y peligrosamente serios al siguiente. Y, sobre todo, tienen una cualidad muy Toriyama: su bondad convierte enemigos en aliados.

Eso es fundamental. Muchos shonen escriben rivales; Toriyama escribía conversiones. Oda hace lo mismo, pero a escala gigantesca, con un elenco que se expande sin perder identidad.

El héroe Toriyama no gana solo por fuerza: gana porque arrastra a otros hacia una vida mejor.

Dragon Ball Goku - One Piece Luffy
Dragon Ball Goku - One Piece Luffy

Peleas como comedia: cuando el combate se vuelve “gag” sin perder épica

Toriyama venía del humor, y eso se nota: incluso sus batallas pueden convertirse en farsas, humillaciones absurdas, gags visuales. No es un accidente: es estilo. Y Oda decidió que esa mezcla sería parte de One Piece desde el inicio.

La prueba moderna más grande es Gear 5: una transformación que se siente como dibujo animado desatado, como si la pelea recordara que el cuerpo puede ser caricatura sin dejar de ser amenaza. Es épico y ridículo a la vez. Y eso es exactamente el tipo de borde que a Toriyama le encantaba caminar.

Transformaciones con progresión: no “una forma final”, sino escalera

Otro rasgo de parentesco es la progresión: los “Gear” de Luffy avanzan como etapas claras, igual que el lenguaje de “niveles” que Dragon Ball instaló en la cultura pop con el Super Saiyan y sus variaciones. Lo importante no es el número, sino la sensación: siempre hay un siguiente peldaño. Eso crea expectativa y ritmo.

Toyotaro, en cambio, está en una posición distinta: su tarea es continuar una franquicia con reglas ya establecidas, con un legado que debe respetar. Eso puede producir buen material, pero no necesariamente el “espíritu” original.

Oda no está atado a “ser Dragon Ball”: está libre para ser él… y por eso su herencia Toriyama se siente más viva.

Toyotaro hereda la serie; Oda hereda el alma

Toyotaro es el heredero natural de Dragon Ball Super porque está dentro de la línea oficial, y su rol es crucial para sostener la continuidad. Pero si la pregunta es quién encarna mejor la voz Toriyama —esa ligereza que no es superficial, esa aventura que no se disculpa— la respuesta más provocadora es Oda.

Te puede interesar: [Dragon Ball Z: ¿Por qué la versión del Trunks del futuro del animé es mucho mejor que la del manga?]

Si “sucesor” significa continuar el título, Toyotaro tiene el puesto. Si “sucesor” significa continuar el espíritu, la aventura y la risa en medio del golpe… Oda parece llevar años haciéndolo sin declararlo.

Tags

.

Lo Último