Dragon Ball tiene una galería de personajes tan extensa como poderosa. Muchos brillaron por su carisma, historia o potencial narrativo... pero no todos sobrevivieron al paso del tiempo, las transformaciones y los niveles de poder cada vez más ridículos.
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Algunos se despidieron con elegancia —como Trunks del Futuro— pero otros simplemente fueron olvidados, ignorados o convertidos en chistes. Estos son los casos que más duelen.
Yamcha: de héroe desertor a meme eterno
Fue uno de los primeros rivales de Goku, el dueño del primer ataque especial de la serie y un guerrero con potencial. Pero en Z todo cambió.
Su icónica muerte a manos de un Saibaman lo convirtió en sinónimo de derrota, y su relación con Bulma se disolvió mientras Vegeta ocupaba su lugar... y el corazón del fandom.
Hoy, Yamcha es una nota al pie. Apenas aparece en combates importantes y fue completamente ignorado durante el Torneo de Poder. Triste final para un personaje que alguna vez fue un ícono.
Tao Pai Pai: el asesino letal que terminó como broma
El primer verdadero villano siniestro de Dragon Ball merecía más. Tao fue un asesino frío, maestro del Ejército Red Ribbon y capaz de poner en jaque a Goku. Incluso volvió como cyborg para el Torneo Mundial.
Pero luego… reapareció como chiste de relleno. Su legado fue sacrificado por un par de risas baratas. A veces, es mejor no regresar.
Ten Shin Han: el humano más fuerte… hasta que dejó de importar
Ten fue rival, héroe y maestro, e incluso llegó a derrotar a Goku en combate oficial. Pero la llegada de los Saiyajin lo descolocó por completo. Su sacrificio frente a Nappa fue valiente, pero también el principio del fin para su relevancia.
No se volvió más débil, el universo se volvió demasiado fuerte para él. Y en una serie donde todos gritan más y brillan más, Ten quedó fuera del radar.
Lunch: la reina del estornudo que Toriyama olvidó
¿Doble personalidad con cambio activado por estornudos? Lunch era una joya de la comedia gag que definía la era temprana de Dragon Ball. Su vínculo con Ten y sus momentos en Kame House eran únicos.
Pero llegó Z, cambió el tono y nadie supo qué hacer con ella. Literalmente: Toriyama ha dicho que la olvidó. Doloroso pero cierto.
Krillin: el eterno compañero que ya no puede seguir el ritmo
Desde el primer Torneo Mundial hasta la muerte que motivó a Goku a transformarse en Super Saiyajin, Krillin estuvo en todos los grandes momentos. Es humano, sí, pero de los mejores.
Aún tiene su lugar en Super, con participación en el Torneo de Poder y su familia con Androide 18, pero su relevancia ha disminuido a la de un personaje de apoyo simpático. Brilla, pero no tanto como lo hacía en sus días dorados.
Milk: de guerrera decidida a ama de casa frustrada
Milk peleó con Goku en un Torneo Mundial, literalmente como declaración de amor. Era fuerte, divertida, decidida. Pero la paternidad (y los guionistas) la transformaron en el cliché de la esposa gruñona que solo se preocupa por la educación de Gohan.
Sí, es válido que haya madurado, pero Dragon Ball olvidó su espíritu combativo, y eso duele.
Kamisama: el dios original que quedó obsoleto
Antes de Zeno, Bills y los ángeles celestiales, Kami era “Dios”. Controlaba el templo, las Dragon Balls y tenía un pasado oscuro con Piccolo. Su fusión con este último fue poderosa, pero también selló su desaparición como individuo.
Peor aún, sus momentos finales relevantes fueron en relleno no canónico, como en la saga de Garlic Jr. Merecía una despedida mejor.
Cuando el poder eclipsa al personaje
Dragon Ball Z y Super han dado pasos gigantescos en escala, pero en ese crecimiento dejaron a muchos personajes entrañables en la sombra. No por falta de calidad, sino porque ya no encajaban en una historia donde todo se mide en miles de millones de unidades de poder.
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Tal vez sea hora de recordar que, a veces, los personajes más humanos fueron los que nos hicieron amar esta historia en primer lugar.
