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Sam Altman en la palestra nuevamente: fue acusado de ser un “jefe terrible”

Mentiroso, manipulador y actuaba a espaldas de la gente, dice el informe.

Sam Altman ha regresado oficialmente como director ejecutivo de OpenAI.| Foto: Steve Jennings

Desde que Sam Altman fue destituido por el consejo de OpenAI hace dos semanas, han surgido numerosas incógnitas sobre los motivos detrás de este dramático suceso. Hasta el momento, el asunto sigue envuelto en misterio y no se ha esclarecido por qué Altman fue expulsado ni qué acontecimientos desencadenaron su salida.

Ni Altman ni Microsoft han ofrecido comentarios al respecto. Incluso exmiembros del consejo que se separaron de Altman y renunciaron después se han mantenido en silencio, al menos públicamente. En resumen, uno de los episodios más impactantes en Silicon Valley sigue siendo un enigma.

Se ha contratado un par de abogados por parte de OpenAI para investigar lo sucedido, por lo que quizás en el futuro se obtengan más detalles.

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A pesar de ser considerado “CEO del año” por la revista Time, informes recientes sugieren que era propenso a la traición, la manipulación y, en al menos una ocasión, intentó que despidieran a un colega. Aunque este tipo de comportamiento no es inusual por parte de un CEO, resulta inquietante.

Uno de los informes más recientes proviene del Washington Post, afirmando que antes de su destitución, se presentaron quejas ante el consejo de OpenAI sobre la presunta conducta “psicológicamente abusiva” y “tóxica” de Altman. Se le acusó de generar enfrentamientos entre empleados y de causar “caos” en la startup.

Según la historia, varios miembros del consejo de OpenAI ya estaban discutiendo cómo abordar la preocupante conducta de Altman cuando estas quejas llegaron. Estos mismos miembros también sintieron que Altman les había mentido con el objetivo de que otro miembro del consejo, Helen Toner, fuera despedida.

El Post basa estas acusaciones en “dos personas con conocimiento de la situación”. Según estas fuentes, las quejas contra Altman fueron un factor crucial en la repentina decisión del consejo de destituirlo y su expulsión fue, al menos en parte, motivada por la sensación de que su comportamiento haría imposible la supervisión del CEO por parte del consejo.

Otro informe reciente ha detallado el conflicto con Toner, quien tuvo desacuerdos con Altman al asumir la dirección en la organización. Toner, que renunció al consejo tras los eventos del fin de semana de Acción de Gracias, tuvo un enfrentamiento con Altman en las semanas previas a su destitución, según informa el Wall Street Journal.

Siendo académica, Toner había coescrito un artículo crítico sobre la seguridad de la IA que cuestionaba la decisión de lanzar ChatGPT en ese momento. En respuesta, Altman la acusó de perjudicar a OpenAI y presuntamente se reunió con varios miembros del consejo para alentar su despido.

Toner declinó comentar sobre los motivos directos de la destitución de Altman, limitándose a decir que la decisión de despedirlo parecía ser la mejor manera de honrar la misión original de la ala sin fines de lucro de OpenAI. “Nuestro objetivo al despedir a Sam era fortalecer OpenAI y hacerla más capaz de lograr su misión”, dijo al periódico.

Anteriormente, la teoría predominante sobre la destitución de Altman era que él y el consejo de OpenAI habían estado en desacuerdo sobre la velocidad a la que la tecnología de IA de la empresa se estaba comercializando.

Según esta teoría, el consejo, comprometido con el desarrollo ético y responsable de la IA, consideró que Altman se estaba alejando de su misión. Aunque esta teoría parece tener cierto respaldo, cada vez hay más evidencia que sugiere que la personalidad de Altman también fue un gran problema.

Es relevante mencionar que Altman gozaba de mucha lealtad entre sus empleados. Cuando fue destituido, una gran parte de la empresa mostró descontento y amenazó con abandonarla para unirse a Microsoft si no se le reintegraba. No obstante, podrían haber intervenido otros motivos además del afecto hacia Sam.

Según el informe del Washington Post, la destitución de Altman también “puso en peligro un acuerdo de inversión” que permitiría a los empleados vender sus acciones a OpenAI, obteniendo el capital sin tener que esperar a que la empresa se hiciera pública.

OpenAI y Altman parecen haber superado rápidamente el drama de hace unas semanas. Altman fue reinstalado como CEO la semana pasada y ha estado activamente moldeando la narrativa en torno a su regreso. Mientras tanto, OpenAI intenta retomar su ritmo habitual.

La semana pasada, Microsoft anunció la integración de las últimas herramientas de la startup en su asistente virtual Copilot, lo que indica que la asociación comercial entre ambas compañías está avanzando a toda velocidad.

No obstante, la imagen de chico dorado de Altman podría haber quedado permanentemente empañada. Aún se necesitará tiempo para que se aclaren todos estos problemas, y hasta entonces, hay muchas incógnitas que aún no se han resuelto.

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