Ciencia

El tigre de Tasmania está extinguido desde 1936: un grupo de científicos planea revivirlo, ¿es buena idea?

Científicos del laboratorio Thylacine Integrated tienen un plan para resucitar al tigre de Tasmania, y no todos están de acuerdo con él.

En 1936 murió en cautiverio el último tigre de Tasmania, llamado Benjamín. Estaba en el zoológico de Beaumaris, en Hobart, Tasmania. Para 2022, un grupo de científicos planea revivirlo, en un controversial plan que reúne su ADN y tecnología de última generación.

¿Es una buena idea?

Los tigres de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) se extinguieron cuando los colonos europeos en la isla australiana, en el siglo XIX, comenzaron a cazarlos, acusándolos por las pérdidas de ganado.

Estos animales, muy parecidos a los coyotes, pero tímidos y casi siempre en actividad nocturna, fueron desapareciendo uno a uno.

La acción humana acabó con ellos y, ahora, la acción humana plantea revivirlos.

Andrew Pask, profesor de la Universidad de Melbourne y director del Thylacine Integrated Genomic Restoration Research Lab, está al frente de la iniciativa.

“Abogaríamos encarecidamente para que, ante todo, protejamos a nuestra biodiversidad de nuevas extinciones. Pero desafortunadamente no estamos viendo una desaceleración en la pérdida de especies”, señaló Pask, citado por la CNN.

“Esta tecnología de restauración genética ofrece la posibilidad de corregir esto, y podría aplicarse en circunstancias excepcionales en las que se hayan perdido especies fundamentales”, indicó.

Así era el tigre de Tasmania

También conocido como tilacino, el tigre de Tasmania desapareció hace casi unos dos mil años en todas partes, excepto en la isla australiana de Tasmania. Era un depredador ápice marsupial, con 100-180 centímetros de longitud, cola de 50-65 centímetros y alzada de 60 centímetros entre los adultos.

La hembra tenía un marsupio con cuatro mamas, y los machos contaban con un bolsillo escrotal, un elemento dentro del cual podían meter su saco escrotal.

Las mandíbulas del tigre de Tasmania eran potentes, con 46 dientes.

El plan de los científicos

El proyecto de Thylacine Integrated es una colaboración con Colossal Biosciences, una empresa fundada por Ben Lamm y George Church. Lamm es un empresario tecnológico, mientras que Church es un genetista de Harvard.

Estas dos figuras también trabajan en un proyecto para resucitar al mamut lanudo, de forma alterada: han reunido por los momentos 15 millones de dólares.

Los pasos a seguir para traer a la vida al tigre de Tasmania son los siguientes:

  1. Construir un genoma detallado del animal extinto, comparándolo con el de su pariente más cercano, el dunnart de cola gorda.
  2. Al dunnart se le editará su ADN en cada lugar donde difiere del tigre de Tasmania, diseñando una nueva célula.
  3. Los dunnarts se reproducirán, convirtiendo esa célula nuevamente en un animal vivo: un nuevo tigre de Tasmania.

“Nuestro objetivo final con esta tecnología es restaurar estas especies a la naturaleza, donde jugaron un papel absolutamente esencial en el ecosistema”, señala Pask a la CNN. “Así que nuestra última esperanza es que algún día los vuelvas a ver en los matorrales de Tasmania”.

Voces contra el tratamiento para resucitar al tigre de Tasmania

Los cuestionamientos apuntan a que el híbrido, genéticamente imperfecto, tendría problemas de salud y no sobreviviría sin ayuda de los humanos.

Otros reclaman que, mientras los expertos gastan decenas de millones de dólares en intentos de revivir animales, estos se pueden utilizar en la protección de otros en peligro de extinción.

La CNN cita a Tom Gilbert, profesor del Instituto GLOBE de la Universidad de Copenhague. Este es contundente: “¿Se dan cuenta las partes interesadas de que lo que obtendrán no será el tilacino, sino algún híbrido imperfecto? No necesitamos de gente decepcionada o que se sienta engañada por la ciencia”.

Síguenos enGoogle News

Contenido Patrocinado

Lo Último