Ciencia

Mururoa y los efectos devastadores por las pruebas atómicas de Francia: sus experimentos superan la potencia de Hiroshima y Nagasaki

El atolón de Mururoa, en la Polinesia, es conocido como el “retrete atómico” por las pruebas que realizó Francia en la zona.

Es una isla lejana, en el Pacífico, a medio camino entre México y Australia, pero las pruebas atómicas que allí se realizaron aún resuenan en el resto del planeta. El atolón de Mururoa es conocido como “el retrete atómico” de Francia, y la población cercana sufre los efectos devastadores por ello.

Los experimentos son casi 200 veces más potentes que las bombas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.

El 2 de julio de 1966, Francia realizó su primer ensayo atómico en la pequeña isla. Hasta 1974 se hicieron 41 pruebas; desde entonces, y hasta 1996, fueron 137, pero subterráneas.

En 1996 se abandonaron los ensayos, sustituyéndose por simulaciones en laboratorio, pero la población cercana a la zona sigue sufriendo los efectos.

Las pruebas atómicas en Mururoa generan varios tipos de cáncer

El tema es que Mururoa es una de las más de 100 islas del archipiélago de la Polinesia, y la población de las otras islas ha sufrido los efectos de las pruebas atómicas.

De acuerdo con la organización francesa para el periodismo investigativo Disclose, las mujeres de la región “tienen las tasas de cáncer de tiroides más altas del mundo”, por la radiación.

Disclose analizó por dos años unas 2 mil páginas de documentos militares desclasificados en 2013 por el Ministerio de Defensa francés. En los años 60, parte de la población local bebía agua de lluvia, que mezclada con la radiación generó enfermedades letales, como el cáncer.

Solo en el caso de la prueba Centauro de julio de 1974, señala France 24 citando a Disclose, “unas 110 mil personas estuvieron expuestas a la radiactividad, casi toda la población de los archipiélagos en aquel momento”.

Las indemnizaciones por los ensayos apenas abarcan a 63 personas.

Ese ensayo fue letal: el hongo atómico llegó hasta los 5.200 metros de altura, en lugar de los 8 mil calculados, y la nube tóxica tocó la isla de Tahití y otras habitadas. Las autoridades no advirtieron a nadie para suspender el consumo de agua o leche, según el diario español El Periódico.

Francia y su posición sobre los efectos en la población de la Polinesia

En 2016, el presidente Francois Hollande reconoció el impacto medioambiental de los ensayos, las consecuencias sanitarias y el derecho de reparación de los habitantes.

No obstante, siguen estando lejos de hacerlo.

Auguste Uebe Carlson, director de la Asociación de Víctimas de las Pruebas Nucleares en la Polinesia, apuntó, de acuerdo con El Periódico.

“Esperamos una disculpa del presidente (Emmanuel) Macron. Al igual que ha reconocido como un crimen la colonización que tuvo lugar en Argelia, también esperamos que declare que fue criminal y que es una forma de colonización vinculada a la energía nuclear lo que ocurrió aquí en el Pacífico”.

Leucemia, linfomas y otros tipos de cáncer afectan no solo a los pobladores de aquellas décadas pasadas, sino también a sus descendientes. Además, la contaminación de la fauna marina. Y el Estado francés continúa callado.

“Emmanuel Macron no puede venir aquí tranquilamente: estaremos ahí para recordarle la historia de este país, una historia de genocidio para este pueblo”.

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