Ciencia

Día mundial de la radiología: como el descubrimiento casi accidental de los rayos X cambió la historia de la medicina

Los rayos X sin duda revolucionaron los diagnósticos médicos

El 8 de noviembre se celebra el día mundial de la medicina radiológica o de la radiología. Esta fecha se eligió pues, el 8 de noviembre de 1895, el físico alemán Wilhelm Röntgen descubrió los rayos X.

Como muchos físicos de finales del siglo XIX, Röntgen estaba experimentando con un tubo de rayos catódicos: el mismo aparato con el que dos años después, en 1897, el británico J. J. Thomson, descubrió los electrones.

De hecho las investigaciones de Röntgen y las de Thomson fueron prácticamente contemporáneas, y a ambos les debemos la descripción de muchas propiedades de los rayos catódicos.

Pero a Röntgen le debemos toda una rama de la medicina, que sigue siendo vital, en el siglo XXI e incluso más en estos tiempos de pandemia: la radiología.

Rayos desconocidos

Al experimentar con los rayos catódicos, Röntgen observó ciertos fenómenos que no correspondían del todo a lo que se sabía sobre ese tipo de radiación en ese momento.

Entonces, consideró que esa “radiación adicional”, correspondía a otro tipo de manifestación electromagnética a la que denominó rayos X: igual que la incógnita en una ecuación, porque en ese momento sabía y entendía poco sobre de dónde venían y a qué se debían.

Pero como todo buen científico, Röntgen se propuso averiguar más de esos rayos desconocidos. Así que en las siguientes semanas y meses a su descubrimiento de noviembre hizo todo tipo de experimentos para averiguar más sobre la naturaleza de esta radiación “misteriosa”.

Con sus experimentos encontró que los rayos X se propagan en línea recta, oscurecían una placa fotográfica -al igual que la luz visible-, y también que tenían muy alta energía, pues podían atravesar todo tipo de materiales.

Estas observaciones, llevaron a Röntgen a hacer un experimento muy particular: pidió a su esposa que pusiera su mano sobre una placa fotográfica y le acercó una fuente de rayos X.

La “fotografía” que así obtuvo el 22 de diciembre de 1895, fue la primera radiografía en la historia de la medicina y a fin de cuentas en la historia de la humanidad.

Por su descubrimiento de los rayos X, Wilhelm Röntgen recibió el primer premio Nobel que se otorgó en la categoría de Física, en 1901.

Desde entonces, la medicina no fue la misma

Aunque la intención de Röntgen al hacer la radiografía de la mano de su esposa no tenía fines médicos, sin duda esa demostración de la capacidad de los rayos X de atravesar los tejidos blandos del cuerpo, dejó abierta la posibilidad para su uso en la medicina.

Su aplicación se dio casi de inmediato: en 1896 los hermanos Gilman Frost, médico y Edwin Frost, físico, en la Universidad de Dartmouth tomaron una radiografía, para observar el proceso de recuperación de la muñeca rota de un paciente de Gilman.

Y así se empezó a popularizar su uso tanto para el diagnóstico y tratamiento de fracturas de huesos, como para cirugías relacionadas con heridas de bala o que requerían retirar algún objeto de dentro del cuerpo.

Ahora los rayos X se usan en el diagnóstico y tratamientos dentales, pero también en la detección temprana del cáncer: por ejemplo, la mastografía usa rayos X, para observar los tejidos mamarios.

Esta técnica, también ha sido muy útil en estos casi dos años de pandemia, pues las radiografías se usan para diagnosticar el avance de enfermedades que afectan a los pulmones. De modo que los rayos X también han sido vitales para el tratamiento de los pacientes con covid-19.

Así que hoy en el día mundial de la radiología, le deseamos una larga vida a esta técnica que combina la física, la ingeniería y la medicina.

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