Ciencia

Santiago Ramón y Cajal: el científico al que le debemos mucho de lo que sabemos sobre las neuronas

Mucho de lo que sabemos sobre las neuronas se lo debemos a este médico español

Esquema de neuronas de cerebro de paloma, dibujado por Santiago Ramón y Cajal

Las neuronas son parte fundamental del sistema nervioso: son las células especializadas de nuestro cuerpo que se comunican por impulsos eléctricos y dirigen funciones como el movimiento, la percepción, los pensamientos, los recuerdos.

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Esta idea ahora no nos parece extraña, pero hubo un momento en la historia de la ciencia en que no se tenía muy claro que el cerebro o el sistema nervioso en general estuviera formado por células individuales, conectadas, tal como es en otros tejidos o sistemas del cuerpo.

El cerebro produce neuronas toda la vidaOpens in new window ]

Aunque las neuronas siempre han estado ahí, en nuestro cerebro, la historia de lo que sabemos de ellas es mucho más reciente: de apenas un poco más de un siglo.

Y empieza con un joven estudiante de medicina que le gustaba la pintura, pero tenía una gran vocación científica y mucho interés en entender cómo funcionaba el cuerpo humano.

Neuronas del hipocampo

Un médico muy artístico

Santiago Ramón y Cajal nació en un pueblito de Navarra, España en 1852, quizá si lo hubiéramos conocido de niño y visto los intereses que tenía, tal vez habríamos pensado que tenía un futuro como artista plástico, pues le gustaba mucho dibujar y pintar.

Aunque en realidad después terminó estudiando medicina, tal vez un poco por influencia de su padre, que también era médico. Pero ese interés infantil en el dibujo, fue algo que después tuvo mucho que ver en sus investigaciones científicas sobre el cerebro.

Durante un tiempo trabajó como médico militar en Cuba, en donde enfermó de malaria y tuberculosis, lo cuál fue terrible, pero le permitió regresar a España. Ahí se dedicó a la docencia, mientras estudiaba su doctorado, y así fue como inició su carrera científica.

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Su interés en la investigación era tan grande que con sus ahorros, compró su propio equipo para hacer las investigaciones que le interesaban: empezando por un microscopio con el que pudiera estudiar los tejidos más de cerca.

Uno de sus intereses era justamente ese: la histología, el estudio de los tejidos. Pero específicamente comenzó a interesarse en el estudio de los tejidos del sistema nervioso.

De esa forma, se dio cuenta que las técnicas de estudio y preparación de otros tejidos, no funcionaban muy bien cuando se trataba de los tejidos nerviosos.

Pero luego conoció una técnica desarrollada por el médico italiano Camilo Golgi, que le permitió ver detalles en el tejido del cerebro que nunca había notado. Y además eso hizo que los destinos científicos de él y Golgi se enlazaran para siempre.

La doctrina de la neurona

Ramón y Cajal quedó fascinado con lo que observó en las muestras preparadas con la técnica de Golgi.

“De color negro pardusco hasta sus más finas ramillas, destacando con insuperable claridad sobre un fondo amarillo transparente. Todo estaba nítido como un boceto con tinta china “.

De esta forma describió lo que veía, y no se conformó con eso: él mismo aprendió y perfeccionó esa técnica para estudiar los tejidos nerviosos. Además gracias a su inclinación al arte, hizo esquemas detallados de sus observaciones.

Así pudo distinguir la forma de las neuronas: las células que conforman al sistema nervioso,  y las delicadas conexiones que forman unas con otras.

Con esto planteó que las neuronas son las unidades básicas del sistema nervioso central, a lo que ahora se le llama “la doctrina de la neurona”, que es la base de las neurociencias modernas.

En reconocimiento a su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso, Santiago Ramón y  Cajal compartió el premio Nobel de Medicina con Camilo Golgi, en 1906.

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