Ciencia

La píldora anticonceptiva, una aportación química de México para el mundo

El desarrollo de este fármaco cambió la vida de las mujeres

La píldora anticonceptiva quizá no sea el método de salud sexual del que más se hable en estos tiempos: a raíz del surgimiento del VIH y el sida, los métodos de barrera como los condones o preservativos se volvieron mucho más populares. Sobre todo porque no solamente previenen embarazos sino enfermedades de transmisión sexual.

Pero hubo un tiempo, en que aunque los preservativos existían, realmente no tenían un uso extendido entre la gente. Aunque los condones de látex existen desde 1920, como la responsabilidad de su uso recaía principalmente en los hombres, las mujeres muchas veces poco podían influir en esa decisión.

Así que durante mucho tiempo las mujeres estuvieron sujetas a embarazos no deseados, por esta razón. Pero todo eso cambió en la década de los 1960, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU, la FDA, aprobó la primera píldora anticonceptiva.

Pero para llegar a ese punto, hubo un camino largo, que comenzó en parte en México.

La naturaleza tiene las respuestas

Desde la década de los años 1930 ya se conocían los mecanismos hormonales de la ovulación y se sabía que dosis altas de ciertas hormonas sexuales, como la progesterona, podían inhibirla.

Así ya se tenía una idea de qué camino seguir para conseguir un medicamento anovulatorio, es decir que evitara la ovulación, y por lo tanto los embarazos no deseados.

Sin embargo el primer camino que tomó la industria farmacéutica, fue buscar obtener esas hormonas a partir de animales: un proceso que era caro y por supuesto involucraba, algo de sufrimiento animal.

Pero entonces la naturaleza dio otra respuesta: algunas plantas producen ciertos compuestos muy similares químicamente a las hormonas sexuales humanas. No son idénticos, pero se parecen mucho.

Eso fue lo que notó el profesor de Química Orgánica, de la Universidad de Pennsylvania, Russell Marker: así que empezó a usar esos compuestos obtenidos de plantas como precursores de la progesterona.

Sin embargo sus primeros intentos con compuestos derivados de plantas como la Smilax ornata o zarzaparrilla, eran interesantes desde el punto de vista químico, pero todavía seguían siendo muy caros para llevarlos a la industria farmacéutica.

Química mexicana

El profesor Marker no se dió por vencido y buscó otras opciones en el reino vegetal. Así llegó a México, en donde encontró a la planta Dioscorea mexicana, originaria de bosques tropicales de la región de Veracruz.

De la raíz de esa planta podía obtenerse diosgenina, un compuesto con una estructura muy similar a las hormonas esteroideas, y que por lo tanto podía usarse como precursor de la progesterona.

Entonces Marker decide fundar en México, el laboratorio Syntex, en 1944, junto con otros inversionistas extranjeros, pero empleando a muchos químicos mexicanos, principalmente egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En Syntex un grupo de investigación encabezado por los químicos Carl Djerassi, de EE. UU. y George Rosenkranz, de origen húngaro, buscó durante mucho tiempo obtener algún derivado de la progesterona que fuera efectivo para elaborar un medicamento anovulatorio.

A ese grupo se incorporó Luis Ernesto Miramontes, egresado de la Facultad de Química de la UNAM y en 1951, a partir de la diosgenina, diseñó una ruta para obtener la noretisterona.

Por su actividad biológica, la noretisterona es una progestina: es decir un compuesto sintético que tiene un efecto similar a la progesterona, que además resultó ser muy efectivo por vía oral, por lo que se convirtió en el principio activo de la primera píldora anticonceptiva.

Mucho se ha avanzado desde entonces en derechos sexuales y reproductivos, y también falta mucho por hacer, pero sin duda esta píldora surgida en un laboratorio mexicano, tuvo mucho que ver.

Tags

Lo Último


Te recomendamos