Ciencia

Tres mitos y realidades de la nutrición

Es importante saber distinguirlos para tener una alimentación saludable

La nutrición es una parte importante de nuestras vida: comemos porque es una necesidad, pero también porque es algo que disfrutamos.

De la comida obtenemos energía para que nuestro organismo realice todas sus funciones esenciales, pero también extraemos los nutrientes que necesitamos para que nuestras células y tejidos se repongan.

Así que para que nuestro cuerpo funcione correctamente y para estar saludables necesitamos comer bien.

Aunque a veces es complicado entender qué quiere decir “comer bien”, pues sobre la nutrición existen muchos mitos. Revisemos aquí algunos mitos y realidades de la nutrición.

La comida baja en calorías y grasa es mejor

La idea de que la buena alimentación se basa en pocas calorías, tiene ver un poco con el hecho real de que si ingerimos más allá de nuestras necesidades energéticas diarias, el cuerpo almacenará ese exceso en forma de grasa.

Esto se fundamenta en que realmente el estilo de vida actual, que tiene un exceso de calorías, ha llevado a que haya una epidemia de sobrepeso y obesidad entre niños y adultos de todo el mundo.

Se ha llegado a pensar que revisar la cantidad de carbohidratos y grasas en las etiquetas de los alimentos, es la mejor forma de evitar el sobrepeso.

Aunque en realidad nadie debería evitar por completo ninguno de estos: ambos son nutrientes que necesitamos. Las grasas, como el colesterol, son precursoras de algunas hormonas, por ejemplo. Y los carbohidratos, como los azúcares, son fuente de energía.

Lo importante es que los alimentos que consumimos tengan otros nutrientes que acompañen a estos azúcares y grasas, para que no se trate de calorías “vacías”, sino que estén acompañados de vitaminas, minerales o proteínas.

El desayuno: héroe y villano

Sobre el desayuno hay muchos mitos: se habla de que es la comida más importante del día. Esta idea se basa en que con estos alimentos rompemos un ayuno de muchas horas que tenemos durante las horas de sueño.

Quizá hayan escuchado que no desayunar o postergar el desayuno, puede contribuir al sobrepeso.

No hay ningún estudio que demuestre una correlación entre no desayunar -o desayunar poco o desayunar tarde-, con subir de peso. Sin embargo, sí puede suceder que cuando no comemos por la mañana seamos más susceptibles de comer alimentos no tan saludables cuando nos dé hambre más tarde. Y eso a la larga contribuye a una mala nutrición.

Por otro lado está la creencia contraria: que ayunar puede contribuir a que perdamos peso. La idea es que si prolongamos las horas en que no ingerimos alimentos hará que se consuman las reservas energéticas del cuerpo.

Aunque es cierto que eso puede pasar, en realidad lo que sucede es que si prolongamos el ayuno cuando comemos tendemos a comer mucho más la siguiente comida.

Así que lo mejor es que tomemos nuestros alimentos en los momentos del día que sean convenientes para nosotros, pero sobre todo que tengamos en cuenta que comamos una comida equilibrada en porciones y tipos de alimentos en cada ocasión.

Comer por la noche te hace subir de peso

Esto es cierto en la medida en que consumas porciones demasiado grandes, y muy cerca de la hora de dormir.

Durante el día, de una forma y otra, en todas las actividades vamos usando algo de la energía que consumimos en los alimentos, pero por supuesto durante la noche, en el sueño tenemos menos necesidades energéticas.

Entonces, sí es posible que si comes por la noche e inmediatamente vas a dormir, a la larga esa energía termine acumulada en tu cuerpo en forma de grasa. Aunque por otro lado si vamos a la cama con hambre es probable que no durmamos bien.

La recomendación es que no evites por completo las comidas por la noche, solo trata de que no sean muy cerca de tu hora de dormir y que comas algo ligero y saludable.

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