Ciencia

Marguerite Vogt: la científica que nos ayudó a entender mejor a los virus

Las técnicas que desarrolló esta viróloga son útiles ahora para estudiar al coronavirus

Marguerite Vogt es una científica de la que tal vez nunca han escuchado, a menos que se dediquen a la virología o la investigación sobre el cáncer.

Vogt nació en Alemania en 1913 en una familia de científicos, así que sin duda su decisión de trabajar en la investigación se vio determinada por su ambiente.

Estudió su doctorado en su país natal, pero luego emigró a EE. UU., en donde vivió hasta 2007, cuando murió.

En EE. UU. trabajó en el Instituto de Tecnología de California, Caltech y en el Instituto Salk de Estudios Biológicos.

Virología molecular

Niños aislados en sus casas, sin ir a la escuela, sin salir a jugar, por el temor del contagio de una enfermedad, que en casos graves desemboca en severos problemas respiratorios, que hacen necesaria la ventilación asistida.

Aunque no lo crean, esto no es una descripción de 2021 sino de lo que sucedía en la década de los 1950 durante la epidemia de poliomielitis.

La también llamada polio, es una enfermedad viral que afecta principalmente al sistema nervioso, destruyendo las neuronas motoras, por lo que causa parálisis y en casos graves la imposibilidad de respirar de manera autónoma, lo que por supuesto puede desembocar en la muerte.

Si ustedes no saben de ningún niño que la padezca actualmente es gracias a las vacunas. La primera vacuna contra la polio, la desarrolló Jonas Salk en 1952, y se administraba por una inyección intramuscular, pero que luego fue sustituida por la vacuna desarrollada por Albert Sabin, que se administra por vía oral.

Pero la vacuna Sabin, que es la que se sigue usando hasta nuestros días y que detuvo esa terrible epidemia, no hubiera sido posible sin el trabajo de Marguerite Vogt, que fue pionera en el campo de la virología molecular.

Un trabajo que nadie quería hacer

Sin ser virólogos tenemos más de un año hablando de ellos y de vacunas, cada vez de manera más familiar.

Quizá ya hemos escuchado que los virus no están vivos: cumplen algunas de las funciones de la vida, como tener material genético, pero como no se pueden reproducir por sí solos, la biología no los clasifica como seres vivos.

Por un lado puede resultar sorprendente y terrible que estos seres no-vivos, nos tengan en vilo a la humanidad completa. Por otro lado, esa es una de las ventajas que tienen sobre nosotros.

Para poder combatir a un agente infeccioso es importante poder reproducirlo en el laboratorio: con las bacterias, que sí están vivas, eso es relativamente sencillo, con los virus puede ser muy complicado.

Marguerite Vogt se enfrentó con esa pregunta, hace 70 años: ¿cómo reproducir al poliovirus en el laboratorio para estudiarlo in vitro?

Muchos científicos de la época le dieron la vuelta a ese problema, no solo por su grado de complejidad, sino por el riesgo que implicaba trabajar con virus. Pero no Vogt.

Ella, que en ese momento trabajaba con el virólogo italiano Renato Dulbecco, se dedicó a aislar y cultivar poliovirus, usando células de mono. Hasta que lo consiguió.

El éxito de su técnica permitió que Sabin pudiera identificar las variantes del poliovirus, para poder hacer una vacuna más eficaz.

Pero la técnica de virología molecular, que desarrolló Vogt junto con Dulbecco, sigue salvando vidas: se usa también actualmente, para cultivar virus como el SARS-CoV-2.

Aunque nunca recibió un premio o distinción notable, las contribuciones a la ciencia de Marguerite Vogt siguen siendo valiosas hasta nuestros tiempos.

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