Ciencia

El observatorio ALMA detecta moléculas orgánicas en planetas en formación

Este arreglo de radiotelescopios de Chile suma un descubrimiento más a sus aportes a la astronomía

Las moléculas orgánicas son aquellos compuestos químicos que en su composición tienen átomos de carbono.

Y ese tipo de compuestos son parte primordial de los seres vivos en la Tierra: proteínas, carbohidratos, lípidos, ADN. Todas esas biomoléculas son compuestos orgánicos complejos: con muchos átomos y enlaces químicos entre ellos.

Sin embargo esas moléculas orgánicas que son parte de la vida como la conocemos debieron haber surgido de moléculas más pequeñas: tanto orgánicas, que contienen carbono, como inorgánicas, sin carbono en su composición.

Ese tipo de compuestos químicos que podemos relacionar con los orígenes de la vida son los que se han podido detectar desde el observatorio ALMA, en Chile.

Moléculas con ALMA

El ALMA o Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, es un observatorio que está formado por un arreglo de antenas que funcionan como radiotelescopios.

Esto quiere decir que esas antenas observan las ondas de radio que emiten los diversos objetos del Universo. Esas ondas de radio son de tamaño de milímetros o más pequeñas, por eso el nombre del ALMA.

Aunque el observatorio está en suelo chileno, es un proyecto de cooperación internacional en el que participan también investigadores europeos, de Canadá, EE. UU., Japón y China.

Dentro de los objetivos del proyecto de ALMA no solamente está la observación de estrellas de otras galaxias, sino también la identificación de planetas en formación.

Estudiar esos discos protoplanetarios que existen alrededor de estrellas jóvenes permite identificar las características químicas en las que se forman los planetas.

El programa MAPS: moléculas con ALMA a escalas de formación planetaria, de este observatorio, justamente busca observar y comprender las condiciones en las que surgen planetas en otras estrellas.

Planetas jóvenes y ¿llenos de vida?

Hasta ahora el programa MAPS se ha enfocado a estudiar 5 estrellas jóvenes que tienen discos protoplanetarios bien definidos.

Y en todos ellos se han identificado moléculas simples, orgánicas o inorgánicas, que químicamente son precursoras de compuestos orgánicos.

Formaldehído CH2O, cianuro de hidrógeno HCN y otros compuestos de nitrógeno, conocidos como nitrilos, son algunas de las moléculas identificadas en esos planetas en formación.

Pero quizá la observación más interesante es que esos compuestos no están distribuidos uniformemente dentro de los discos protoplanetarios, en palabras de la astrónoma Karin Oberg, investigadora del proyecto MAPS: “dos planetas pueden formarse alrededor de la misma estrella y tener inventarios orgánicos muy diferentes y, por lo tanto, predisposiciones a la vida diferentes”.

Esto quizá sea la primera vez que lo observamos con un radiotelescopio, pero podría querer decir que las condiciones en las que se formó nuestro planeta, no son únicas en el Universo.

Como dijo Viviana V. Guzmán, astrónoma del Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, investigadora de MAPS: “estamos descubriendo que nuestro propio Sistema Solar no es particularmente único, y que otros sistemas planetarios alrededor de otras estrellas también tienen suficientes ingredientes para formar los componentes básicos de la vida”.

Si la dinámica que observó ALMA es algo común, es posible que esas diferencias químicas sean las que promuevan que haya planetas con posibilidades de vida, como el nuestro.

A final de cuentas la Tierra es un planeta dentro de un sistema solar que surgió de un disco protoplanetario hace miles de millones de años, el que probablemente hubo una mayor concentración de moléculas orgánicas en la región que este tercer planeta.

De cualquier forma todavía nos quedará un misterio más por resolver: cómo es que de moléculas orgánicas pequeñas pasamos a otras más grandes y luego de ahí surge la vida.

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