Ciencia

Para deshacernos de los mosquitos no necesitamos insecticidas, sino ingeniería genética

Así podríamos evitar epidemias de enfermedades como el dengue

Hoy 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, que aunque es una enfermedad que no se transmite directamente de persona a persona, ha sido capaz de causar epidemias prolongadas en varias regiones del mundo.

El dengue se contagia a través de la picadura de las hembras de mosquito de la especie Aedes aegypti.

Los mosquitos en ese caso funcionan como vectores: organismos vivos que pueden transportar microorganismos patógenos de un individuo a otro. Esos individuos pueden ser de la misma especie, como dos personas, o incluso de diferentes especies.

En el caso del dengue los mosquitos transportan al virus del dengue: un tipo de arbovirus, es decir uno que se transmite por artrópodos, como los mosquitos.

El dengue y otras enfermedades que tienen a los mosquitos como vectores, son comunes en regiones cálidas y húmedas, en donde habitan estos insectos. 

Debido al cambio climático, cada vez es más común ver mosquitos en zonas que normalmente se consideraban templadas y en las que no habitaban. Así, los casos de dengue y de otras enfermedades que transmiten los mosquitos son más comunes cada vez.

Mosquitos molestos y peligrosos

En estos días de pandemia, que se ha vuelto tan común conocer cifras de contagios, vale la pena reflexionar sobre otras enfermedades que han estado con nosotros mucho tiempo, pero que también afectan a muchas personas.

Se calcula que el dengue afecta a más de 100 millones de personas cada año en todo el mundo.

Esa es solo una de varias enfermedades que pueden transmitir los mosquitos, también existen la malaria, el zika, el chikungunya, entre otras.

Además, ahora también nos queda más claro que si bien tenemos identificados ciertos vectores específicos para enfermedades y los microorganismos que las causan, nada asegura que de pronto nos enfrentemos con una enfermedad emergente.

Y si bien los mosquitos no tienen nada qué ver con el covid-19, las enfermedades que portan estos insectos son suficientemente preocupantes para que actuemos.

En general las medidas de prevención contra enfermedades como el dengue buscan evitar el contacto de las personas con los mosquitos: usando barreras físicas, como mosquiteros, o químicas, como sustancias repelentes o insecticidas.

También se promueve la limpieza en las zonas de alta incidencia, para evitar dejar lugares propicios para los criaderos de mosquitos, que necesitan agua encharcada para eso.

Pero ¿qué tal si pudiéramos evitar que existieran?

Todo está en los genes

Una solución así suena más como una ilusión, que todos hemos tenido después de pasar una mala noche persiguiendo a un mosquito que nos molestaba.

Pero es algo real que puede conseguirse, al menos gradualmente, con una intervención genética.

Desde hace unos años existen intentos de disminuir las poblaciones de mosquitos, introduciendo mutaciones no específicas en los machos, para hacerlos infértiles.

Pero esas mutaciones también dañan la salud de los mosquitos, lo que hace que los machos infértiles no vivan lo suficiente para aparearse y así los mosquitos sin mutaciones siguen teniendo descendencia.

Recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de California, demostró que es posible introducir una mutación específica a los mosquitos Aedes aegypti, a través de la técnica de edición genética CRISPR-Cas9

Esta técnica funciona como unas “tijeras moleculares” muy precisas, que cortan una sección del genoma para sustituirla por otra. Así se puede hacer una modificación en un gen, sin dañar el funcionamiento del organismo.

Los mosquitos modificados genéticamente luego se sueltan en sus hábitats para que se apareen con hembras, antes de que lo hagan con machos fértiles.

No es posible modificar genéticamente a todos los mosquitos, pero si esto se repite varias veces, las poblaciones van disminuyendo su tamaño.

Sin duda estos resultados son prometedores, considerando que si hay menos vectores, habrá menos transmisión de enfermedades. Y menos zumbidos nocturnos.

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