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Ciencia 13/07/2021

Día Mundial del Rock: ¿por qué a nuestro cerebro le gusta la música?

Hoy es un buen día para reflexionar un poco en por qué disfrutamos la música, no solo el rock

El Día Mundial del Rock se celebra el 13 de julio de cada año. La fecha se eligió en conmemoración de los conciertos benéficos Live Aid, que se hicieron el 13 de julio de 1985.

Los conciertos, que se llevaron a cabo en Filadelfia y en Londres, se organizaron con motivo de reunir fondos para ayudar especialmente a Somalia y Etiopía, que estaban pasando una época de hambruna.

El evento no solo reunió 100 millones de dólares, sino también a una enorme cantidad de figuras de la música como: Queen, Led Zeppelin, Duran Duran, Sting, Scorpions, Mick Jagger, Carlos Santana, Stevie Wonder y Paul McCartney.

La presencia de esos y otros artistas fueron parte del éxito del evento, tanto así que su huella ha perdurado y lo recordamos hoy celebrando el Día Mundial del Rock. Pero nada de eso hubiera sido posible sin el público que asistió y vio las transmisiones en televisión.

Sin duda, quienes presenciaron los conciertos, de una u otra forma, lo hicieron sabiendo que ayudarían a una causa benéfica, pero principalmente estaban presentes por la música.

¿Por qué la música es algo tan importante para los seres humanos?

Música para tus oídos

Por supuesto para disfrutar la música dependemos del sentido de la audición, que nos permite percibir los sonidos de nuestro entorno.

Los sonidos son ondas mecánicas: vibraciones que se desplazan por el aire y que así llegan a nuestros oídos.

Esas ondas causan variaciones en la presión del aire, que al llegar al oído se transmiten al tímpano, una membrana vibra y entonces agita al martillo, uno de los huesecillos del oído medio.

El martillo está conectado con otro par de huesos pequeños, el yunque y el estribo, que entonces ejercen presión sobre la cóclea. Este conducto auditivo es el que propiamente percibe los sonidos y los convierte en señales neuronales.

La corteza auditiva

El sistema auditivo no estaría completo si no pudiéramos distinguir y darle sentido a esos sonidos, pero para eso tenemos al cerebro: que recibe y procesa las señales neuronales que envían los oídos.

La cóclea tiene una serie de células especializadas, las células ciliadas cocleares, que son las que transmiten las señales del sonido al nervio auditivo, para que lleguen a la corteza auditiva.

Esas células ciliadas, son parte de lo que hace que podamos disfrutar la música, sea rock o del tipo que sea, pues se mueven de forma diferente dependiendo de la frecuencia de los sonidos.

Así es como podemos percibir todo tipo de sonidos, de manera análoga a cómo nuestros ojos nos permiten ver diferentes colores.

En este proceso la corteza auditiva del cerebro, localizada en el lóbulo temporal, es la que interpreta las señales como sonidos: notas altas o bajas, ruidos cercanos o lejanos.

Preferencias musicales

Ya sea que estemos oyendo una sinfonía de Beethoven en una sala de conciertos o Bohemian Rhapsody, cantada por Freddie Mercury en el Estadio de Wembley en 1985, todo lo anterior, deja muy claro cómo llegan los sonidos a nuestros oídos y cómo los procesa el cerebro.

Sin embargo, nada de eso deja claro por qué a los seres humanos nos gusta la música o incluso por qué preferimos un cierto tipo de música sobre otra.

Parte importante de nuestras preferencias musicales tienen que ver con que el cerebro puede distinguir una gran variedad de sonidos, como las notas musicales.

Aunque se ha pensado que nuestras preferencias a ciertas combinaciones de notas musicales podría ser algo innato, hay estudios que muestran que en realidad es un gusto adquirido a partir del tipo de música al que estamos expuestos desde que nacemos.

Entonces, si les gusta el rock, es probable que hayan celebrado este día escuchando algo de su música preferida.