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Ciencia 06/07/2021

Así es como el campo magnético del Sol influyó en la formación de los planetas

La influencia del Sol en los planetas va más allá de la gravedad

El sistema solar tiene ocho planetas. Aunque sé que muchos todavía no superamos que Plutón ya no esté clasificado como planeta, es una realidad que debemos aceptar.

Y piénsenlo así, esto nos ha dejado un sistema solar muy simétrico, con cuatro planetas rocosos y cuatro planetas gaseosos; que incluso tienen un límite que los separa: el cinturón de asteroides.

Podría parecer que los cuatro planetas interiores, los más cercanos al Sol, son completamente diferentes entre sí, pero tienen mucho en común: una superficie sólida, formada principalmente por rocas de silicato.

Pasando el cinturón de asteroides están los planetas exteriores: esos gigantes gaseosos, que más bien están conformados por densas atmósferas de hidrógeno, helio y otros gases.

Cada vez tenemos más pistas que apuntan a que no es una casualidad que la mitad de los planetas del sistema solar sean tan diferentes a los de la otra mitad.

Planetas de silicio y hierro

A los planetas rocosos, también se les llama telúricos o terrestres, por su parecido geológico con la Tierra.

Mercurio, tan pequeño y con temperaturas tan extremas; Venus, un lugar infernal con nubes de ácido; Marte con sus paisajes rojos y atardeceres azules: todos tienen algo en común entre ellos y con nuestro planeta.

Su composición en relación a su tamaño pequeño hace que todos los planetas terrestres sean muy densos, comparados con los planetas gaseosos.

Esto es así, no solo porque tienen superficies rocosas de silicatos, sino también porque tienen núcleos metálicos, bien diferenciados del manto superior.

Esos núcleos metálicos están constituidos principalmente de hierro, un elemento con propiedades magnéticas.

Las características del núcleo de hierro y níquel de la Tierra, hacen que nuestro planeta tenga una magnetósfera: un campo magnético importante.

Pero no solamente los planetas pueden tener magnetósferas: el Sol, nuestra estrella, también genera campos magnéticos, los cuales ahora sabemos tuvieron mucho que ver en la conformación resultante del sistema solar.

Imanes planetarios

Un modelo desarrollado por dos científicos especializados en ciencias planetarias, muestra que el campo magnético del joven Sol, tuvo una influencia en las formación y las características de los planetas más cercanos a él.

Los investigadores, William F. McDonough, de la Universidad de Maryland, y Takashi Yoshizaki, de la Universidad de Tohoku, correlacionaron la distancia al Sol y la densidad de los planetas rocosos.

Los resultados se publicaron recientemente en la revista científica especializada Progress in Earth and Planetary Sciences.

Al inicio de sus vidas, las estrellas forman a su alrededor un disco de acreción.

Este disco protoplanetario, contiene materiales gaseosos y sólidos, que giran alrededor de la estrella recién nacida. Con el paso del tiempo algunos de esos materiales se agrupan y forman planetas.

Las conclusiones obtenidas por McDonough y Yoshizaki muestran que el campo magnético del Sol atrajo materiales magnéticos a sus cercanías.

Al principio esos materiales terminaban chocando con la joven estrella, pero poco a poco al irse enfriando el disco protoplanetario, esos materiales magnéticos se agruparon y dieron lugar a lo que serían los núcleos de hierro de los planetas rocosos.

El modelo se ajusta tan bien a las características del sistema solar, que incluso muestra las variaciones observadas entre la cantidad de materiales metálicos que tiene cada planeta.

Mientras más lejanos se encuentran los planetas del Sol, tienen menos contenido de metales.

Esto nos da una mejor idea de cómo se formó nuestro sistema solar y puede ayudarnos a entender la formación de exoplanetas en otras estrellas.

Pero además, deja claro que sin duda la zona Ricitos de Oro de un sistema solar, es privilegiada para la vida por la distancia a su estrella, no solamente por las temperaturas adecuadas, sino por el magnetismo adecuado.