logo
 /
Ecología 11/06/2021

Material fabricado a base de plantas es capaz de suplantar el llamado plástico de un solo uso

El sustituto del plástico de un solo uso fue creado por científicos de la Universidad de Cambridge.

Hay muchísimos factores contaminantes que afectan los diferentes ecosistemas del planeta. Y uno de ellos, entre los más dañinos, es el plástico. Son cero biodegradables y pueden sobrevivir centenas de años en los océanos, que es donde normalmente terminan. En consecuencia, encontrar un sustituto para este material ha sido uno de los grandes retos para las industrias.

Principalmente porqué el problema no es hallar un material que lo sustituya y no sea dañino. El gran reto es que lo que lo vaya a suplantar sea igual de económico, resistente y reutilizable. Entonces, con este fenómeno presente, se puede comenzar a trabajar en encontrar alternativas a diferentes recipientes.

De esta manera aparece el plástico de un solo uso. Hay recipientes que solo se van a utilizar una vez. Entonces, como la costumbre es tirarlo de inmediato a la basura, sería ideal que este sea de un material biodegradable. Así, en caso de termine en el mar, este se desintegrará sin dejar una huella de daño en el ecosistema de los animales marinos.

Y como se necesita de un material resistente, los científicos de la Universidad de Cambridge crearon una película de polímero imitando las propiedades de la seda de araña, uno de los materiales más fuertes de la naturaleza.

Igual de resistente que el plástico

Los científicos detrás de este proyecto crearon el material aplicando un método que es capaz de ensamblar proteínas vegetales en componentes que imitan la seda a nivel molecular. “El método de eficiencia energética, que utiliza ingredientes sostenibles, da como resultado una película independiente similar al plástico, que se puede fabricar a escala industrial. Se puede agregar al polímero un color ‘estructural’ que no se decolora, y también se puede usar para hacer recubrimientos resistentes al agua”, describieron los integrantes de la Universidad de Cambridge.

Este sustituto del plástico es compostable en el hogar. De esta manera le gana a otras iniciativas de bioplásticos, las cuáles requieren de procesos de compostaje industrial para degradarse. “Además, el material desarrollado por Cambridge no requiere modificaciones químicas de sus componentes naturales, por lo que puede degradarse de forma segura en la mayoría de los entornos naturales”, añadieron.

Iniciativas similares

Hay una iniciativa muy similar a la de Cambridge que se desarrolla en Dinamarca. En este país practican la biorefinación verde con la intención de producir proteínas. Por lo tanto, este proceso ya se considera una práctica común, debido a los altos rendimientos de biomasa probados. Además, tiene efectos positivos en el ambiente y potencialmente se usa la biomasa sin explotar de áreas bajas improductivas como prados.

“Después de cosechar la hierba y extraer la proteína para la alimentación animal, podemos refinar y pulpar las fibras de la hierba para obtener celulosa, a partir de la cual podemos producir envases. De esta manera, podemos utilizar y aumentar el valor de una corriente secundaria de la producción de proteínas. Es una excelente manera de crear valor agregado para el biorrefinado, ya que no toda la fibra de pasto se puede usar necesariamente como alimento para el ganado”, dijo  Morten Ambye-Jensen, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Química y Biológica de la Universidad de Aarhus.