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Ciencia 13/06/2021

Ozono atmosférico: ¿es bueno o malo?

Este gas formado por tres átomos de oxígeno es parte importante de la atmósfera del planeta

El ozono es un gas que existe de manera natural en la Tierra y aunque su concentración es realmente mínima comparada con los otros gases que forman la atmósfera, es una parte muy importante de ella.

Este compuesto es un alótropo del oxígeno, es decir que es una variante que tiene los mismos átomos, pero que están unidos de forma diferente. 

El oxígeno molecular, forma el 20% de la atmósfera, tiene moléculas formadas por la unión de dos átomos de oxígeno; en el ozono hay tres átomos de oxígeno. 

Esa diferencia, aparentemente pequeña, es la que hace que el oxígeno molecular sea útil para la respiración de los seres vivos, mientras que el ozono no lo es.

Sin embargo, el hecho de que la atmósfera del planeta contenga esta otra forma de oxígeno, es fundamental para todos los seres vivos.

Protección estratosférica

En la estratósfera está la mayor concentración de ozono: forma la capa de ozono que nos protege de la radiación ultravioleta, o luz UV.

Ese tipo de radiación, que proviene del Sol, tiene energía suficiente para causar daño a nuestras células, pues interactúa con moléculas como el ADN.

Afortunadamente los enlaces entre los tres átomos de oxígeno, absorben buena parte de esa radiación electromagnética.

La capa de ozono retiene toda la luz UV de tipo C: la de mayor energía y por lo tanto la más dañina.

Todavía deja pasar una poco de los tipos B y C, que tienen menor energía, pero de las que es importante protegernos usando filtros solares para la piel.

Hace unas décadas, la cantidad de ozono estratosférico disminuyó, lo que dejó a la Tierra y a los seres vivos más vulnerables a la radiación UV: a ese fenómeno lo llamamos el agujero de la capa de ozono.

Oxígeno y ozono

La capa de ozono se debilitó porque los clorofluorocarbonos, CFC, reaccionan con el ozono, produciendo oxígeno molecular, que no puede retener la luz UV.

Esa destrucción se detuvo, gracias a las advertencias de científicos como Mario Molina, Sherwood Rowland y Paul Crutzen, ganadores del Premio Nobel de Química en 1995.

Eso impulsó la firma del Protocolo de Montreal: un compromiso mundial para reducir las emisiones de CFC.

La recuperación fue posible porque, en la estratósfera, el ozono se forma a partir de la reacción entre moléculas de oxígeno, favorecida por la luz UV.

Más abajo, en la tropósfera, la región de la atmósfera donde vivimos, la energía de la luz, no es suficiente para hacer esas mismas reacciones.

Ozono citadino

Pero no es imposible tener ozono a alturas bajas de la atmósfera, pues la quema de combustibles fósiles, producen compuestos precursores del ozono.

Los óxidos de nitrógeno, NOx, y los compuestos orgánicos volátiles, COV, en las condiciones adecuadas de temperatura, reaccionan con el oxígeno y producen ozono. 

Desgraciadamente la energía necesaria para esa reacción, es relativamente poca y con la luz de un día soleado basta.

Así, las condiciones son más propicias en grandes ciudades y en épocas más cálidas como la primavera y el verano.

Así el ozono es un contaminante común en la Ciudad de México, Bogotá o Santiago de Chile.

Lo que representa un problema: incluso en concentraciones bajas, causa irritación en las vías respiratorias superiores, lo que a la larga puede ocasionar problemas crónicos.

En algunos lugares, cuando esas concentraciones superan los límites tolerables se restringe la circulación de vehículos particulares. 

Sin importar si vivimos en una ciudad en la esto sea un problema, no olvidemos el valor de nuestras contribuciones individuales, a final de cuentas si tomamos la iniciativa, estaremos contribuyendo con nuestra comunidad, pero también con nuestra salud.