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Ciencia 07/05/2021

Espacio: Marte alguna vez tuvo nubes de hielo

No es que los paisajes marcianos actuales nos hagan pensar en que ahí podría haber nubes

En los últimos meses ha sido muy normal encontrarnos por aquí y por allá imágenes de Marte, tomadas por su más reciente habitante robótico: el rover Perseverance.

Esas imágenes marcianas nos muestran montañas y planicies desérticas, totalmente áridas, sin rastro alguno de agua por ningún lado.

Pero por ejemplo el cráter Jezero, hogar del Perseverance desde febrero, tiene evidencias geológicas de que alguna vez estuvo inundado con agua: era el delta de un antiguo río marciano.

Sabemos también que aunque el agua es escasa en Marte, la poca que existe está en forma de hielo, debido a la baja temperatura superficial del planeta rojo.

Entender cómo un planeta que ahora es tan frío, tuvo en el pasado temperaturas templadas que permitieron la existencia de ríos de agua líquida, es como armar un rompecabezas al que le faltan piezas. Pero tal vez hemos encontrado una de las piezas que nos faltan.

Ricitos de oro y los dos planetas

Nuestro planeta tiene las condiciones adecuadas para tener agua en sus tres estados de agregación: sólido, cuando es hielo; gaseoso como vapor de agua, o líquida.

Una de las razones por las que ocurre esto es porque la Tierra no está tan cerca del Sol, como para tener una temperatura superficial demasiado alta, ni tan lejos como para que sea muy baja.

Eso porque estamos en el lugar justo del Sistema Solar, lo que los astrónomos llaman zona habitable, pues con los conocimientos que tenemos a nuestro alcance, consideramos que el agua líquida es un requisito indispensable para la vida.

A esta zona también se le llama Ricitos de Oro: por aquello de que a la niña del cuento no le gustaba comer la comida, que le robaba a los osos, ni muy caliente, ni muy fría y en el caso del Sistema Solar incluye a Marte, entonces, ¿por qué ese planeta no tiene ahora agua líquida?

Invernaderos espaciales

La distancia al Sol no es la única condición para tener temperaturas adecuadas para el agua líquida, también ayuda contar con atmósfera que ayude a conservar el calor.

En la Tierra tenemos una atmósfera bastante buena para eso: con vapor de agua y dióxido de carbono, que son gases de efecto invernadero.

Para tener un clima adecuado, no es muy bueno que haya poco de esas sustancias, pero tampoco demasiado: ya sabemos lo que le ha hecho al clima del planeta el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera desde hace un par de siglos.

Pero entonces, para que Marte fuese un lugar en el que el agua líquida fluyera en ríos, debería haber existido algo en su atmósfera que mantuviera un clima más templado.

Nubes de hielo

Marte ahora tiene apenas una tenue atmósfera de dióxido de carbono, con trazas de oxígeno y vapor de agua.

Pero una de las hipótesis que se propone para explicar un clima templado en Marte, es que en algún momento hubieran existido condiciones para que se formaran nubes de hielo: sabemos que incluso unas pocas, pueden contribuir a elevar la temperatura de un planeta.

Recientemente un grupo de científicos publicó los resultados de una simulación que modela la atmósfera de Marte y que muestra que esa hipótesis es válida.

Considerando que el hielo hubiera cubierto una superficie más extensa del suelo marciano, eso hubiera favorecido la formación de nubes muy altas formadas por cristales de hielo, que tienen un efecto invernadero muy eficiente.

Además esas nubes marcianas no se hubieran comportado para nada como las nubes de la Tierra: el ciclo del agua en Marte debió haber sido más lento, por lo que las nubes podrían haber permanecido por mucho tiempo, contribuyendo a calentar el planeta.

Aunque todavía faltan muchas piezas para que entendamos del todo el clima de nuestro vecino, sin duda esto es un avance, tal como dice Edwin Kite, uno de los autores de este estudio: 

“Ha habido una desconexión vergonzosa entre nuestra evidencia y nuestra capacidad para explicarla en términos de física y química. Esta hipótesis contribuye en gran medida a cerrar esa brecha ”

Dr. Edwin Kite