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Ciencia 13/05/2021

¿Podemos crear nubes para evitar las sequías?

Casi darnos cuenta, los seres humanos hemos modificado el clima de la Tierra, ¿podríamos hacerlo para bien?

Desde hace unos años hemos confirmado lo que ya sospechábamos: las actividades humanas han modificado el clima de la Tierra.

El cambio climático, debería ser un problema al que buscáramos soluciones de forma global, pero también sabemos que ese espíritu de cooperación no siempre funciona bien: ni siquiera a todo el mundo parece importarle igual.

Pero sin importar lo que pensemos, el cambio climático es una realidad con la que, aunque no nos demos cuenta, nos enfrentamos todos los días, sin importar dónde vivimos.

Una de las consecuencias de esto es que las sequías son más comunes o prolongadas, por falta de lluvias en algunas zonas, entonces: ¿qué tal si pudiéramos controlar cuándo y dónde lloverá? 

Manipulando el clima

Y, aunque ayudaría un poco, no necesitamos ser Tormenta de los X-Men, para controlar las lluvias en un lugar.

Aunque esto parezca ciencia ficción, no lo es: el sembrado de nubes es una forma de manipulación del clima, que utiliza métodos fisicoquímicos para alterar las nubes.

Este sistema de modificación de lluvias, surgió a finales de los años cuarenta del siglo XX en EE. UU., a partir de ideas de químicos y meteorólogos como Irving Langmuir, Vincent Schaefer y Bernard Vonnegut.

Definitivamente como no es magia, sino ciencia, se necesitan ciertas condiciones para que se logre: una de sus limitaciones es que no se puede  hacer en lugares totalmente secos o sin humedad.

Entre los requerimientos principales está que en el lugar existan algunas nubes, de preferencia altas para que estén muy frías y permitan la aglomeración de más humedad. 

Nubes de plata

Para intentar controlar el comportamiento de las nubes se pueden usar sustancias que tienen temperaturas mucho más bajas que el punto de congelación del agua: como hielo seco o nitrógeno líquido.

El hielo seco, es dióxido de carbono congelado, y está a temperaturas alrededor de -80 °C; mientras que el nitrógeno líquido, alcanza casi los -200 °C.

Estas sustancias se dispersan tanto en cristales pequeños o gotitas que se pueden bombardear desde un avión hacia las nubes, haciendo que baje la temperatura en ellas, lo que favorece la formación de cristales de hielo que ayudarán a agrupar más humedad.

También se pueden utilizar otras sustancias como el yoduro de plata: un sólido cuyas partículas funcionan como semillas de hielo, pues tienen forma muy similar a los cristales de hielo.

En todos los casos lo que se intenta es conseguir cristales de hielo grandes  dentro de las nubes, para que una vez que se agrupen, por su peso caigan en forma de granizo o lluvia.

Lluvia la carta

El sembrado de nubes es algo más o menos común tanto en otros países además de EE. UU., donde surgió: es utilizado en Alemania, Australia, Israel, Rusia y China.

En la mayoría de los lugares se usa para favorecer lluvias en regiones donde hace falta: para irrigación de cultivos sobre todo.

Pero también se ha usado para intentar que que llueva en un momento preciso y así evitar que las tormentas sucedan en un momento inoportuno.

Uno de los casos más sonados de esto fue que en China, usaron este tipo de procedimientos, para evitar que lloviera en los eventos de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing. 

Y aunque en verdad no llovió en esos días, no podemos evaluar si realmente fue resultado de un control del estado del tiempo.

De cualquier forma, por más fantástico que suene este procedimiento, de ninguna manera es una solución para los problemas climatológicos del mundo ni para la escasez del agua: para eso debemos trabajar todos en conjunto, y hacer lo que nos toca todos los días.