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Ciencia 06/05/2021

Las contribuciones de Humberto Maturana al pensamiento científico

Este pensador chileno, fue un científico destacado, pero también escritor

“Los seres vivos mueren, son entes discretos que ocurren, y su ocurrir puede dejar de pasar”.

Humberto Maturana, en el Congreso Futuro 2017

Hoy en Santiago de Chile, falleció Humberto Maturana a los 92 años, que no solamente hizo contribuciones a la biología en particular sino a la ciencia en general y a nuestra forma de pensar, para entender el mundo.

Su interés por la biología y los seres vivos empezó desde niño, cuando empezó a hacerse preguntas sobre qué hacía que algo estuviera vivo.

Esa curiosidad infantil no se detuvo y al completar su educación básica comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Chile.

Sin embargo no terminó su formación como médico, sino que en 1954 se trasladó al Reino Unido a realizar estudios de posgrado en anatomía y neurofisiología; después. en 1958 obtuvo su doctorado Biología, en la Universidad de Harvard.

Sus investigaciones en biología no se restringieron a conocer el funcionamiento de los seres vivos, sino que las preguntas que se continuó planteando Maturana durante toda su vida lo llevaron a reflexionar sobre cómo conocemos al mundo y cómo nos relacionamos con él.

De esa forma su trabajo se extendió a la filosofía, el lenguaje, las neurociencias y las ciencias cognitivas.

Autopoiesis

Humberto Maturana siempre mencionaba que este concepto surgió a partir de la pregunta que le hizo uno de sus estudiantes universitarios, respecto a cómo definir el inicio de la vida.

La abiogénesis es el proceso natural con el que la biología evolutiva explica cómo la vida surgió a partir de compuestos orgánicos simples.

Esta transición de cosas no vivas a cosas vivas, no pudo haber sucedido de un momento a otro, sino a través de pasos en los que aumenta la complejidad.

En esos pasos, las moléculas orgánicas simples se autoensamblaron y replicaron, hasta que en algún punto estas se autoorganizaron en algo que podríamos considerar un ser vivo primigenio: una célula diminuta.

La pregunta planteada por el estudiante de Maturana, iba en el sentido no tanto cronológico, de cuánto tiempo tardó ese proceso, sino del punto de vista biológico: ¿qué circunstancias deben conjuntarse para que podamos decir que algo está vivo?

Para responder la interrogante sobre cómo definir la vida, Maturana trabajó en conjunto con otro biólogo chileno, Francisco Varela, y juntos definieron la autopoesis.

Esta idea se refiere a que los seres vivos son sistemas biológicos se autoconstruyen, mantienen y reproducen a sí mismos.

Considerando este concepto, los virus, que parecen vivir en el limbo de lo vivo y no vivo, quedarían fuera: aunque se autoconstruyen, no pueden reproducirse por sí mismos. 

Así podemos ver cómo las ideas elaboradas por Maturana claramente están vigentes.

Biología y conocimiento

Maturana también se hizo preguntas sobre cómo los seres vivos nos relacionamos con nuestro entorno, cómo lo conocemos.

Así, con sus investigaciones sobre la percepción, concluyó que la forma en que conocemos el mundo depende de cómo funcionamos internamente, no tanto del entorno.

Esto quiere decir que nuestras reacciones no son simplemente una consecuencia de la interpretación de la información que recibimos del entorno, pero Maturana planteó que la forma en que funcionan los sistemas de los seres vivos es la que determina cómo interpretamos la información que los rodea.

Hacer preguntas

Humberto Maturana dedicó su vida a contestar preguntas tan complicadas como intentar definir lo que es un ser vivo, o cómo es que estos se relacionan con su entorno; pero quizá lo más importante que hizo, es que durante toda su vida no dejó de hacerse preguntas.

Así honró el espíritu de la ciencia, que busca conocer, pero que nunca concede haber llegado a una respuesta definitiva.

Tal vez una buena forma de recordar a este gran pensador chileno es siguiendo su ejemplo.