logo
Ciencia 14/04/2021

¿Mito o verdad? ¿Los mariscos realmente son afrodisíacos?

Tal vez te preguntes si esta idea viene de la sabiduría popular o simplemente de la imaginación

No podemos negar que la sexualidad es parte de la vida de los seres humanos y eso ha sido así durante toda la historia de la humanidad.

Ya sea con fines de procreación o recreación, a través del tiempo, en diferentes culturas se han buscado formas para estimular la libido.

Así surgieron las primeras ideas en torno a que había ciertos alimentos o plantas que podrían tener efecto en la atracción y el deseo sexual.

A estas sustancias que se considera pueden influir en la libido, se les llama afrodisíacos, por Afrodita, diosa griega de la belleza, la sensualidad y el amor.

Tendrás del mar su inspiración

En muchas culturas de todo el mundo, en diferentes momentos de la historia, se han considerado como afrodisíacos, diferentes tipos de alimentos.

Desde algunas hierbas como la menta y la salvia, pasando por frutas, como los higos y las cerezas; hasta vegetales, como los espárragos y las cebollas.

Pero entre todos ellos, destacan ciertos alimentos de origen marino, que en nuestros días se siguen considerando como afrodisíacos: los moluscos y mariscos.

Buscando algún fundamento a esta idea podríamos considerar que los nutrientes que contienen estos alimentos, tanto mariscos, como moluscos contienen zinc: un micronutriente que participa en la producción de hormonas, como la testosterona.

Sabemos que la testosterona junto con la dopamina, actúan sobre el núcleo accumbens del cerebro, regulando el deseo sexual.

Aunque esta hormona se relaciona con los caracteres sexuales masculinos, no es exclusiva de los hombres y también se produce en las mujeres.

Y tenemos indicios, a partir de estudios en modelos animales, de que el zinc sí tiene un vínculo con las conductas sexuales.

Que una concha nos sirva de abrigo

Sin embargo no solamente los mariscos contienen zinc, también lo podemos encontrar en otros alimentos: las semillas de calabaza, la soya, la carne de res y el hígado.

Aunque casi nadie va por ahí diciendo que las semillas de calabaza son afrodisíacas.

Eso es porque en esta idea de que hay comidas más “sensuales”, en realidad hay mucho más de sugestión, que de micronutrientes que ayuden a producir testosterona.

Existen muchos alimentos que se consideran afrodisíacos por analogía: alimentos que por su forma, color o textura, recuerdan alguna parte del cuerpo femenino o masculino.

Un buen ejemplo de esto son todos los moluscos bivalvos, como las ostras, los ostiones y las almejas.

Quizá también el hecho de que Afrodita haya nacido en medio del mar, dentro de una ostra, tiene algo que ver con que los consideremos como afrodisíacos.

En el mar te quiero mucho más

Pero para ser justos, además de los mariscos y los moluscos, también se le han atribuido a otros alimentos marinos, poderes afrodisíacos, como al caviar, que son los huevecillos de los esturiones.

Esto puede ser porque el caviar contiene una buena cantidad de proteínas y muchos micronutrientes importantes como vitaminas A, D y E.

Pero de nuevo, podría ser simplemente por la asociación: los esturiones, peces de la familia Acipenseridae, en una sola ocasión pueden poner hasta siete millones de huevos, lo que los hace unos seres muy prolíficos, en cuanto a su descendencia.

Sin embargo esto no ha sido suficiente para que muchas especies de esturiones, estén ahora en peligro de extinción, por sobreexplotación pesquera.

Eso ha pasado también con otros animales, como algunos tiburones a los que se les corta la aleta para hacer una sopa supuestamente afrodisíaca.

O muchas tortugas marinas, cuyas crías no llegan al mar, porque sus huevos también se consideran afrodisíacos. Así que quizá sea mejor que a todos ellos los dejemos en donde les corresponde.

Y por supuesto: una alimentación saludable ayudará a que nuestro cuerpo funcione adecuadamente en cualquier situación, pero a fin de cuentas, aunque el deseo sexual tiene un componente biológico no es lo único, también hay factores sociales y psicológicos que dirigen nuestros deseos.

Así que la próxima vez que comas ostiones, pensando que eso aumentará tu libido, mejor concéntrate en disfrutar tu comida y la compañía, seguro eso será más efectivo.