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Ciencia 27/04/2021

Ciencia: 5 mitos sobre el accidente de Chernóbil

No todo lo que creemos sobre ese accidente nuclear es cierto

Hoy se cumplen 35 años del accidente de Chernóbil, que ha quedado registrado en la memoria colectiva como uno de los desastres nucleares más terribles.

Aunque no es algo que se olvide fácilmente, la miniserie Chernóbil, tuvo mucho que ver con un resurgimiento en la cultura popular, sobre las condiciones en que se dio el accidente y sus consecuencias.

Por supuesto la miniserie, producida por HBO en 2019, se tomó algunas licencias narrativas y no todo lo que vemos corresponde a la realidad.

Además de las imprecisiones que pueden existir en ese drama televisivo, también existen varias ideas sobre Chernóbil y el accidente que son más bien mitos.

El peor accidente nuclear de la historia

El Organismo Internacional de Energía Atómica que se encarga de vigilar el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, tiene una escala que clasifica los incidentes radiológicos según consecuencias.

Es cierto que el accidente que sucedió en la madrugada del 26 de abril, en el reactor 4 de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, mejor conocida como Chernóbil, fue algo muy grave.

Por esa razón, en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos, ese accidente tiene la clasificación máxima de 7.

Ese valor corresponde a una fuga importante de material radioactivo con efectos en la salud y el ambiente, que requiere implementar medidas de contención.

Sin embargo esa deshonrosa clasificación no es exclusiva de Chernóbil: el accidente de Fukushima de 2011, también tiene una clasificación de 7.

Podría haber dejado a Europa inhabitable 

Las consecuencias de este grave accidente, comenzaron a notarse en otros países, incluso antes de que el gobierno soviético lo comunicara al mundo.

En una planta nuclear en Suecia, notaron que los trabajadores estaban recibiendo más radiación de la debida.

Al revisar que no había ningún problema ahí, por las condiciones del viento, determinaron que la radiación provenía de algún lugar entre Ucrania y Bielorrusia.

La radiación de Chernóbil no solo afectó a Prípiat, ciudad donde vivían los trabajadores de la central: la nube invisible de radiación se extendió por Europa.

Incluso considerando la cantidad de material nuclear que se esparció los primeros días, no era suficiente para causar una catástrofe continental y las consecuencias más graves ocurrieron en los alrededores.

Creó animales mutantes

Tal vez no en miniseries históricas, pero sí en películas y cómics, hemos visto que la radiación ocasiona mutaciones y crea pececillos de tres ojos.

La radiación sí interactúa con el ADN y causa modificaciones, pero estas necesitan acumularse y transmitirse por generaciones, para que sean visibles.

Pero las observaciones de animales que habitan en la zona de exclusión de Chernóbil, en realidad no presentan alteraciones notables.

Esto, porque así funciona la selección natural: sobreviven los más aptos, no los que tengan mutaciones que los hagan más débiles. 

Ahora la naturaleza florece en Chernóbil

Que la vida siga su curso alrededor de Chernóbil, parece una señal de que cuando los humanos abandonamos un lugar, la naturaleza florece.

Pero no quiere decir que lo haga de la mejor manera: si bien los animales no tienen tres ojos, tienen una menor expectativa de vida.

Ocasionó mutaciones a largo plazo

Quiénes estuvieron cerca de Chernóbil en el momento del accidente se llevaron la peor parte: alrededor de 30 personas murieron en los primeros días, por efectos de la radiación.

Y a largo plazo aumentaron los casos de cáncer de tiroides en niños y adolescentes de la región, pero, ¿qué hay de los sobrevivientes?

Un estudio reciente publicado en la revista Science, muestra que no hay evidencias de mutaciones genéticas en ellos, ni en sus hijos: es decir que no existe un efecto generacional de la exposición a la radiación.

Por supuesto Chernóbil es una historia que debemos conocer, para evitar que se repita, pero no porque debamos alejarnos del uso de la energía nuclear, sino que la usemos de la manera más segura, para nosotros y para el ambiente.