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Ciencia 20/04/2021

CDMX: las cinco razones por las que hay tanto viento desde hace tres semanas

Hay que tener mucho cuidado y no dejar la ropa tendida ni objetos que puedan salir volando

Tal vez en estas últimas semanas o incluso meses hayas notado que sobre todo por las tardes hace mucho viento en la Ciudad de México.

Aunque los árboles caídos y la ropa que sale volando de las azoteas, no son algo agradable, en general los vientos para los habitantes de la zona metropolitana del valle de México, nos hacen pensar que tenemos un aire más limpio.

Si bien es cierto que las corrientes de aire ayudan a dispersar los contaminantes, a finales de marzo, tuvimos la experiencia de cómo los vientos nos trajeron nubes de zonas aledañas: tolvaneras que causaron una contaminación extrema por partículas suspendidas.

Afortunadamente, tener fuertes vientos no siempre es igual a tolvaneras apocalípticas, y ya no se han presentado las condiciones que tuvimos entonces.

Aunque podemos notar que las corrientes de aire siguen, podemos preguntarnos por qué pasa esto.

Vivimos en la Tierra

Podría parecer obvio, pero el viento es un fenómeno que no se da por igual en todos los lugares del Sistema Solar.

Para que haya viento se necesita una atmósfera: la capa de materiales gaseosos que rodea a un planeta.

Nuestra atmósfera en este caso está formada por lo que llamamos aire: una mezcla de gases, formada principalmente por nitrógeno y oxígeno, además de algunos otros compuestos como el dióxido de carbono.

En la Tierra, llamamos viento, al flujo de esos gases atmosféricos, alrededor de la superficie, lo que ocurre, debido a cambios en la temperatura y la presión de esos gases.

Esto quiere decir que hay corrientes de aire que circulan por todo el planeta, pero también podemos identificar patrones locales de esas corrientes, como por ejemplo en una zona como la de la CDMX.

Estamos rodeados de montañas

Las condiciones geográficas del valle de México hacen que sea un lugar en la que se pueden formar vientos: durante el día, la temperatura de las montañas que nos rodean sube, mientras que en el valle, hay una temperatura relativamente más baja.

Esto genera corrientes de convección, que hacen que el aire de mayor temperatura se intercambie con el de menor temperatura para alcanzar un equilibrio, lo que mueve el aire, generando el viento.

Es la temporada de viento

Estas condiciones que favorecen las corrientes de convección en la CDMX no se mantienen todo el año y sabemos que hay épocas en las que son más comunes.

De acuerdo a observaciones meteorológicas históricas sabemos que justamente la época  de viento en el valle de México, dura más o menos tres meses: empieza a mediados de enero y termina a finales de abril.

Entonces, aunque en México asociamos el dicho: “febrero loco y marzo otro poco”, con la temporada de vientos, en ella también se incluye el mes en el que estamos ahora.

Vivimos en una isla de calor

Desafortunadamente las condiciones del clima en la zona de la CDMX han ido cambiando a lo largo de los siglos, al aumentar la urbanización.

Esta como en muchas otras ciudades, ocurre un fenómeno que se denomina isla de calor: una acumulación de calor en zonas urbanas, por la sustitución de áreas con vegetación, por concreto en las calles y edificios.

En el caso de la CDMX se calcula que las temperaturas mínimas y máximas absolutas, superan por mucho las que existían hace cinco siglos.

Las variaciones más extremas de temperatura, durante los meses o incluso durante un mismo día pueden ser más favorables para la formación de corrientes fuertes de viento.

Tenemos menos barreras naturales contra el viento

La deforestación no solamente contribuye a amortiguar los cambios de temperatura, sino que también nos deja sin barreras naturales contra el viento.

Las zonas con muchos árboles ayudan a disminuir la velocidad de los vientos, además de que evitan la erosión, con lo que también contribuyen a que no haya tolvaneras como las que sufrimos hace poco.

Pero en nuestros tiempos los pocos árboles que hay en la ciudad poco pueden hacer solos para frenar el aire y más bien algunos terminan cayendo por los embates del viento.

Así que si bien no es anormal que tengamos vientos fuertes en estos tiempos en la CDMX, tal vez podríamos pensar en hacer algo para que la situación no empeore próximamente.