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Estudio encuentra relación entre la hormona del hambre y la forma de manejar las finanzas

La hormona grelina influye, según el estudio, en el gasto impulsivo. La investigación referencial saldrá publicada en una revista científica.

La forma de gastar con la forma de comer, tomadas de la mano. Una influyendo sobre la otra. Así mismo la detalla un reciente estudio científico que relaciona el gasto impulsivo con la hormona grelina, popularmente conocida como la hormona del hambre. Fue testeada en roedores y después se llevó a un ensayo con 84 mujeres. Los resultados fueron determinantes. Tanto que la investigación será presentada ante una prestigiosa institución de medicina en el próximo mes de abril.

En primer lugar, detallemos de que se trata la hormona grelina o del hambre, según cualquier motor de búsqueda en Internet. «La Grelina es una hormona gástrica que regula el apetito y la homeostasis nutricional«, detalla uno de los conceptos. Señalan que la misma hace que el apetito aumente durante el ayuno e induce, claramente, el hambre. Estudios anteriores han demostrado su relación con la memoria, pero este del que vamos a hablar, el del gasto impulsivo, es algo nunca antes visto.

El estudio estuvo liderado por profesionales de la salud del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard. Reseña Eureka Alert que primero realizaron investigaciones en roedores, sobre la participación de la hormona grelina en los comportamientos impulsivos de los animales. Por lo tanto, decidieron elevar sus observaciones hacia los seres humanos.

La hormona grelina y su influencia en el comportamiento

«Nuestros resultados indican que la grelina podría desempeñar un papel más amplio de lo que se reconocía anteriormente en el comportamiento humano. Se relaciona con la recompensa y la toma de decisiones, como las opciones monetarias. Es de esperar que esto inspire futuras investigaciones sobre su papel en la percepción y el comportamiento humano independiente de los alimentos», dijo la coautora de la investigación Franziska Plessow, perteneciente a las dos instituciones mencionadas.

La misma grelina que envía al cerebro la información de la necesidad de comer, también podría estar encargada de emitir el mensaje de los gastos impulsivos. Llegaron a estas conclusiones después de estudiar la forma de comportarse de 84 mujeres estudiadas. Para los testeos tomaron a 50 mujeres con trastorno alimenticio de bajo paso. La intención era tener resultados preliminares que fueran contundentes y después hacer chequeos más amplios. Mientras que, las 34 restantes, tenían una forma de comer que las investigadoras describieron como un «sano control».

A todas se las mantuvo en ayuna antes del estudio, después les dieron la misma cantidad de comida y más adelante tuvieron que llenar una encuesta que constaba de varias preguntas. Pero una en especial interrogaba sobre dos tipos de recompensas para recibir: la primera era inmediata, pero baja de cantidad y la otra cuadriplicaba el monto, pero llegaría dos semanas después.

Los resultados

En concreto, las mujeres del estudio tenían que elegir entre recibir 20 dólares de inmediato u 80 en los próximos 14 días. Entonces, quienes eligieran los 20 enseguida se iba a relacionar con un impulso. Mientras que la segunda opción tenían una especie de mayor control sobre las cosas.

Casualmente, quienes tenían trastorno alimenticio de bajo peso (es decir poca hambre) elegían los 80 dólares. Y las que comían mejor y frecuentemente, demostraron el impulso de los 20 dólares.

El estudio ahora necesita otra encuesta con personas que tengan trastornos de alimentación hacia el exceso de comida. De esta manera podrán ratificar sus conclusiones o desestimarlas.

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