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Estudio encuentra que el corazón de los astronautas se reduce en la ISS y explican como incide en los futuros viajes espaciales

El corazón de los astronautas reduce su tamaño, pero explican que el funcionamiento sigue siendo el mismo, incluso mejor en algunos casos.

El humano es una especie de la Tierra. Por lo tanto, someter el cuerpo a otras latitudes universales puede traer cambios a nuestra anatomía. Precisamente esa es una de las constantes misiones que la NASA estudia desde sus primeros viajes espaciales tripulados. Al conocer la forma en que cambia el cuerpo de los astronautas, pueden planificar mejor sus misiones. En consecuencia, recientemente encontraron que el corazón, motor fundamental en nuestro sistema operativo, reduce su tamaño después de cierto tiempo fuera de la atmósfera.

No es un secreto para nadie que la NASA planea extensos viajes tripulados hacia el espacio. Algunos de estos proyectos son a regiones «cercanas» como la Luna, con la misión Artemis. Mientras que otras iniciativas pretenden adentrarse a territorios más profundos como Marte. En concreto, todos requieren de la presencia de la figura del astronauta por largos periodos. Por lo tanto, necesitan conocer cada detalle que podría sufrir una persona en estas aventuras.

El más reciente estudio que determina las consecuencias que sufre el corazón por estar en el espacio, es de la autoría de científicos de UT Southwestern, reseña Slash Gear. Se centraron en verificar la actividad cardíaca del astronauta Scott Kelly, hoy retirado de la actividad espacial. Este tripulante orbital pasó aproximadamente un año dentro de la Estación Espacial Internacioal (ISS) y cuando regresó estuvo sometido a varios estudios.

El espacio, los astronautas y su corazón

El corazón perdió masa a pesar de que Scott Kelly se mantuvo ejercitándose durante seis días a la semana en el tiempo que estuvo en la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, observaron que no hubo condiciones limitadas para el accionar del órgano. Es decir, el corazón estaba más pequeño, pero seguía funcionando a sus niveles acostumbrados.

Ppublica el portal citado, el corazón de Kelly perdió 0.74 gramos por semana. Asimismo, detallan que estuvo un total de 340 días en la ISS en el periodo comprendido entre el 27 de marzo del 2015 y el 1 del mismo mes, pero en 2016. Los ejercicios a los que constantemente se sometió fueron bicicleta, cinta rodante y trabajos de resistencias.

¿Afecta a futuros viajes espaciales?

Este estudio llama la atención de los astronautas y todo aquel que trabaje para las agencias espaciales. Pues, es necesario saber si esto es contraproducente para los astronautas. Y la realidad es que, según lo detalla el autor de este estudio, el Dr. Benjamin Levine, profesor de medicina interna en UT Southwestern, no hay nada de qué preocuparse. De hecho, este profesional de la salud indica que sus resultados son alentadores para quienes planifican viajes más extensos en el espacio.

«Se encogió un poco. Se atrofió y se hizo un poco más pequeño, pero la función siguió siendo buena. Creo que esto es alentador para los vuelos espaciales de larga duración. Demuestra que incluso después de un año en el espacio, el corazón se adapta relativamente bien», sostiene el Dr. Levine.

El médico asegura que no hay razones por las que alarmarse y expresa que esta situación ocurre también en la Tierra, cuando una persona se somete a un reposo estricto. De igual forma realizó el mismo experimento con otros 13 astronautas de la NASA que estuvieron unos seis meses en la ISS. Entonces, encontró que la adaptación cardíaca varía de acuerdo a cada individuo. Pero, quienes registraban la reducción en el corazón, es porqué estaban más aptos para afrontar misiones más extensas.

«Todo dependía de cuánto trabajo hacía el corazón del astronauta en el espacio en relación con cuánto lo hacía regularmente en Tierra», dijo Levine, según reseña UT Southwestern.

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