Ciencia

¿Qué pasa si una araña entra a tu cuerpo mientras estás dormido?

Existe la idea de que puede pasar que traguemos arañas al dormir. Pero eso ni es común, ni sería grave

Hay una leyenda urbana que dice que en un año una persona, al dormir, traga involuntariamente ocho arañas. Eso suena a muchas arañas y también un poco falso, porque lo es.

No lo sé Rick

Por supuesto este mito va directo a las pesadillas de todos los aracnofóbicos, bueno de todos: la idea de tragar arañas uno que otro mes, no suena como algo para tener dulces sueños.

Parece que el rumor inició por correo electrónico en 1993: mucho antes de las cadenas de WhatsApp y los retuits, la información falsa se propagaba por el reenvío de mensajes de correo.

Y vaya que ese e-mail de las arañas tuvo resonancia: 30 años después, la idea sigue en el imaginario popular.

No analizaremos aquí por qué alguien decidió que ocho arañas era un buen número para tragarse durante un año, pero sin duda es posible que supiera muy poco de las costumbres de las arañas. O de las personas al dormir.

 

Tejió su telaraña

Las arañas, junto con los insectos -como moscas y mosquitos-, forman parte del grupo de los artrópodos, aunque ellas mismas no son insectos, son arácnidos: porque tienen exoesqueleto y patas articuladas.

Se han identificado alrededor de 80,000 especies de arañas, aunque se piensa que podría haber 150,000: todas tienen en común que producen seda: una fibra compuesta por proteínas, que algunas arañas usan para tejer telarañas.

Eso divide a las arañas entre tejedoras y cazadoras: las primeras hacen la telaraña para que las presas caigan, así las atrapan y finalmente las comen; las segundas van en busca de sus presas.

Prácticamente todas las especies de arañas producen sustancias tóxicas que les inyectan a sus presas para paralizarlas: lo que denominamos un veneno.

¿No sería posible entonces que una araña saliera por la noche a cazar una de sus presas y terminara en nuestra boca y nos la tragáramos?

En boca cerrada no entran arañas

Aún en entornos urbanos convivimos con arañas todo el tiempo: si caminamos por el parque tal vez nos haya caído una desde un árbol, o hayamos encontrado una inquilina en casa, al mover un mueble.

Pero eso no quiere decir que sea tan fácil que se acerquen a nosotros, en general las arañas son tímidas: incluso las violinistas, una de las especies de arañas con los venenos más tóxicos, en general se caracterizan por vivir escondidas y por eso también se les llama arañas de rincón o reclusas.

Y definitivamente los seres humanos no estamos entre sus presas de preferencia, por eso sus mordeduras (sí, las arañas no pican, muerden) son muy raras y más bien ocurren en casos en que se sienten amenazadas.

En general, las arañas huyen de nosotros, y aunque tal vez podría parecer que dormidos somos menos amenazadores, no es así: mucha de la percepción de las arañas depende de las vibraciones así que nuestra respiración profunda o ronquidos les deben resultar bastante aterradores.

¿Podría suceder la enorme casualidad de que una araña totalmente despistada caminara sobre nosotros mientras dormimos y entrara en nuestra boca si la tenemos abierta? Podría ser. 

Pero es un evento muy poco probable y a fin de cuentas la que sufriría más sería la araña, sobre todo si se aventurara en nuestro tracto digestivo, de donde no podría salir viva.

Así que vayan a dormir tranquilos hoy: no se tragarán ninguna araña.

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