Ciencia: ¿Cómo sabe nuestro cerebro dónde estamos y a dónde vamos?

Ciencia: ¿Cómo sabe nuestro cerebro dónde estamos y a dónde vamos?

La ubicación espacial es algo que le debemos a cierta actividad eléctrica de nuestras neuronas

Si están caminando mientras leen esto, deténgase, no es buena idea caminar y leer. Pero sí sabían a dónde iban o dónde sentarse, deben agradecer a su cerebro.

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Hasta las personas que se dicen más desorientadas, o que no saben leer mapas, tienen un sistema de orientación espacial muy sofisticado en su cerebro.

Las neuronas que están en el lóbulo temporal de nuestro cerebro, y de otros mamíferos, cumplen con la función de identificar dónde estamos, mientras que otras regiones, como el hipocampo nos sirven como un sistema de navegación en el espacio.

En conjunto esas neuronas entran en acción cuando nos desplazamos por algún lugar: ya sea para reconocer límites, como paredes, u otras personas que estén cerca de nosotros.

Estudios sobre el cerebro

Cerebro de rata

Para identificar cuáles neuronas participan en ciertas actividades, los neurocientíficos usan electrodos externos que miden la actividad cerebral.

Sin embargo es difícil hacer esto con personas que se están moviendo y para obtener mejores mediciones es mejor que los electrodos estén directamente conectados en el cerebro. Sí, así como suena.

Por eso hasta hace poco solo se hacían correlaciones de lo observado en el cerebro de animales de experimentación.

De esos estudios se sabía que cuando las ratas se acercaban a bordes o límites en el espacio, en su cerebro existía un cambio de actividad eléctrica: las neuronas oscilan a diferentes frecuencias, lo que les indica ese límite.

Raton de laboratorio

Mantenga su distancia

Implantar electrodos en personas con fines experimentales no es una práctica muy ética que digamos, pero hay procedimientos médicos donde es necesario hacer eso.

Existen electrodos permanentes que se implantan como tratamiento a pacientes que tienen un tipo de epilepsia que no responde a medicamentos.

Con un grupo de voluntarios que usan este tratamiento, neurocientíficos de la Universidad de California en los Ángeles, UCLA, pudieron hacer observaciones directas de la actividad cerebral, durante la navegación espacial.

Con las mediciones que reunieron, pudieron concluir que la actividad eléctrica del cerebro aumenta cuando nos acercamos a un límite, como una pared.

Además que ese comportamiento de nuestro cerebro es igual cuando nosotros no nos movemos, pero vemos a otra persona acercarse a una pared.

Esto podría explicar por qué cuando observamos la imagen de alguien muy cerca de un barranco sentimos temor a caer.

Así que la próxima vez que tengan que salir, además de ponerse mascarilla, agradezcan que este sistema de orientación espacial de su cerebro, no solo los va a ayudar a estar lejos de las paredes, sino de otras personas.