Cuando un automóvil “habla”: dos casos de cómo el cerebro del vehículo dice mucho sobre el dueño

Cuando un automóvil “habla”: dos casos de cómo el cerebro del vehículo dice mucho sobre el dueño

La información guardada en el cerebro de un automóvil puede ser clave para la resolución de crímenes. Conoce estos casos.

El cadáver de Ronald French estaba tirado sobre un maizal en Kalamazoo, Michigan. Luego de varios días de búsqueda, las autoridades lo encontraron. Había sido colgado a la parte trasera de un automóvil, arrastrado y golpeado.

Los policías hallaron su camioneta Chevy Silverado 2016. Tras revisarla, encontraron grabaciones en su sistema de audio. Una voz los alertó: era la de Joshua Wessel.

De 32 años, Wessel se había reunido con French y, por motivos personales, lo asesinó. Pero no contaba con que el registro de su voz en la camioneta de French selló su prisión.

Silverado 2016.

Este tipo de casos, aunque poco comunes, es relevante para conocer cuánta información puede recabar su vehículo sobre usted.

Un automóvil puede recopilar información hasta cuando usted no lo quiera así. Desde software para identificar al dueño, como el uso de dispositivos Bluetooth y Wi-Fi, pasando por registros de llamadas hasta el uso de GPS. El día a día de una persona puede ser delineado con su vehículo.

La historia de French es un caso positivo, pues ayudó a develar quién realizó el crimen, como cuenta NBC.

Pero no siempre es positivo el uso que se le da a la información.

 

Acoso a través de los datos del automóvil

The Verge relata otro caso en el que se manipula la data de un vehículo para un fin, en este caso, oscuro.

Ocurrió en Australia en 2009. Un hombre, despechado por haber terminado una relación, descargó toda la información del auto de su exnovia.

Con esto la acechó: tomó el control del vehículo, monitoreó sus movimientos, la siguió y la espió. Apagaba el carro cuando la mujer lo tenía encendido, bajaba sus vidrios y los subía a placer.

Esto fue apenas una parte del acecho: llegó a entrar en su casa y quedarse a su lado mientras la mujer dormía.

Finalmente se declaró culpable y el tribunal lo condenó a prisión.