Las mantas gruesas ayudan a evitar el insomnio, de acuerdo con estudio

Las mantas gruesas ayudan a evitar el insomnio, de acuerdo con estudio

Una investigación en Suecia apunta a que las mantas gruesas ayudan a evitar el insomnio. Lee más sobre el tema.

Según investigadores suecos, las mantas gruesas ayudan al tratamiento contra el insomnio. Pacientes con trastornos psiquiátricos experimentaron menor influencia de la falta de sueño gracias a ellas.

El estudio fue realizado por el Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolskain de Estocolmo. Lo publicó la Revista de Medicina Clínica del Sueño, en su edición del 15 de septiembre.

En la investigación participaron 120 adultos, 68% mujeres y 32% hombres. Previamente estaban diagnosticados con insomnio clínico y un trastorno psiquiátrico co-ocurrente.

Entre estos trastornos co-ocurrentes se encontraban trastornos depresivos mayores, bipolares, por déficit de atención con hiperactividad o de ansiedad generalizada.

La edad promedio de los pacientes era de 40 años.

 

Así se realizaron los experimentos con las mantas gruesas

Durante cuatro semanas en su hogar durmieron con la manta gruesa. Un grupo utilizó una de ocho kilogramos, otro de seis y otro de 1.5. Casi el 60% de los que usaron las de mayor peso durmieron mejor que el resto.

Luego del estudio inicial, todos los participantes tuvieron la opción de cambiar la manta para hacerles seguimiento durante 12 meses. La mayoría tomó la manta más pesada.

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Solo un participante interrumpió el estudio por sentimientos de ansiedad al utilizarla.

Luego de 12 meses, el 92% de los usuarios de mantas gruesas habían vencido el insomnio.

“Me sorprendió el gran tamaño del efecto sobre el insomnio de la manta gruesa”, afirmó el doctor Mats Alder, líder de la investigación. “Me complació además la reducción de los niveles de ansiedad y depresión”.

 

El análisis de los resultados

La explicación del efecto calmante y promotor del sueño es la presión de la manta aplica en diferentes puntos del cuerpo. “Estimula la sensación de tacto y la sensación de músculos y articulaciones, similar a la acupresión y el masaje”, señala Alder.

Según el psiquiatra, “la evidencia sugiere que la estimulación de la presión profunda aumenta la excitación parasimpática del sistema nervioso autónomo”.

“Al mismo tiempo reduce la excitación simpática, que se considera la causa del efecto calmante”.