Australia: un veneno destinado a exterminar a los dingos, en realidad los hizo más grandes

Australia: un veneno destinado a exterminar a los dingos, en realidad los hizo más grandes

Desde la década de los años 60 se introdujo un pesticida identificado con el nombre de 1080, para eliminar los dingos de ciertas zonas de Australia.

Los dingos son una especie de combinación entre perros y lobos salvajes que habitan, entre otros países, en Australia. Una de las presas favoritas de este animal son los canguros. Y además se han registrado casos de ataques de estos cuadrúpedos, contra niños pequeños. Es por ello que, desde 1960, introdujeron un veneno para exterminar a la especie de algunas zonas urbanas. Entonces la sorpresa llega 70 años después al notar que en lugar de eliminarlos, los hizo crecer en tamaño.

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Una nota que publica Daily Mail informa sobre el curioso caso registrado y medido por los científicos. En total los dingos crecieron en un aproximado del 10 por ciento en su masa muscular. Estos crecimientos se registran solo en las zonas en donde se aprobó el uso de 1080. Los cráneos de los animales creció alrededor de 4 milímetros mientras que su peso aumentó aproximadamente un kilo.

El trabajo de investigación estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Michael Letnic, profesor de biología de la conservación y restauración de ecosistemas de dicha casa de estudio, confirmó las cifras mencionadas. Además manifestó que estudiaron las zonas en donde no se utilizó el veneno sobre los dingos y los tamaños se mantuvieron. Siempre haciendo las comparaciones con los tamaños de estos animales entre 1960 y 1970.

Dingos

El crecimiento de los dingos

Los científicos, tratando de encontrar una razón que explique el crecimiento de los dingos, se encuentran entre varias opciones. Una de ellas, la que más tiene sentido, es que el pesticida afectó en mayor medida a los dingos de menor tamaño. Entonces los más pequeños, al estar fuera de competencia, los grandes tenían mayores facilidades y acceso a las presas.

"Los animales responden a las intervenciones humanas, ya sea directa o indirectamente. Los cambios bien podrían ser adaptativos, y debemos pensar en eso", sostuvo Letnic.