El reto de Microsoft: cero desechos en sus operaciones para 2030

El reto de Microsoft: cero desechos en sus operaciones para 2030

El trabajo ambientalista de Microsoft continúa, pero queda una duda… ¿qué ocurrirá con los residuos electrónicos que no pueden reciclarse?

El objetivo ambientalista de Microsoft continúa a todo dar. Para 2030, la empresa busca no generar desechos en sus operaciones.

Con este fin, todo elemento es reutilizable en Microsoft.

Además, firmó un compromiso para dejar de usar plásticos de un solo uso en sus envases para 2025.

 

Microsoft, con compromiso ecológico

La compañía establecerá, según anunció en un comunicado, los “Centros Circulares”, que permitan reutiliza o reciclar el 90% de sus residuos en el lugar. Se evita con esto enviarlos a recicladores de terceros.

Los artículos más valiosos para ser reciclados son los servidores utilizados en los centros de datos de la empresa.

El compromiso se expande a eliminar los residuos de su propio proceso de fabricación. No obstante, sus proveedores no están obligados a ello.

De acuerdo con datos de la empresa, en 2019 se produjo de forma global un récord de 53.6 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos en todo el mundo.

Los principales complejos de oficinas de Microsoft enviaron casi 3.200 toneladas métricas de residuos a los vertederos en 2019. Esto se irá reduciendo desde este año hasta 2030.

 

El desecho electrónico forma parte de una gran interrogante

No obstante, preocupa la cantidad de desperdicio electrónico, que en 2019 fue de 53.6 millones de toneladas métricas. Este tipo de desechos es más difícil de reusar. Y se espera que, para 2020, la cifra simplemente aumente.

¿Qué ocurrirá con ellos y cómo los manejará Microsoft? Porque es un asunto capital.

Scott Cassel es fundador del Product Sterwardship Institute. Conversó con The Verge en julio sobre los desechos electrónicos.

 

Microsoft anuncia que trabaja en la corrección de una vulnerabilidad

 

“Las empresas de electrónica hacen un gran trabajo diseñando para el placer y la eficiencia”, reconoció. “Pero el rápido cambio en la demanda de los consumidores también significa que están diseñando para la obsolescencia”.

“El producto más nuevo y genial de hoy se convierte en la basura del mañana”, sentenció Cassel.

El instituto de Cassel insta a las empresas de electrónica a diseñar productos más duraderos y a recoger y reciclar, tras el final de su vida útil, los dispositivos que fabrican.