Científicos analizaron el ojo fosilizado de un animal que vivió en la Tierra hace 429 millones de años

Científicos analizaron el ojo fosilizado de un animal que vivió en la Tierra hace 429 millones de años

En dicho estudio notaron que la estructura del ojo es muy parecida a la que se encuentra hoy en insectos como las abejas, libélulas y crustáceos.

Un grupo de científicos se dispuso a analizar, por primera vez en la historia, los restos de un animal fosilizado encontrado en el año 1846. Según la data que registran, este animal habitó la Tierra hace aproximadamente 429 millones de años. Esta extraña especie había sido encontrada en la República Checa el siglo antepasado. Los expertos no habían realizado un análisis exhaustivo. Y cuando lo hicieron, recientemente, encontraron similitudes impresionantes entre el ojo del fósil y algunos insectos de la actualidad.

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Dicho animal está registrado en los libros de la ciencia como una criatura prehistórica, es decir que no es nuevo. Solo que no había recibido el trato de investigación a sus restos encontrados. El fósil pertenecer a un artrópodo de caparazón duro llamado trilobite, reseñó el Daily Mail. Y lo que más sorprende a los investigadores es la estructura ocular del animal. Pues se asombran que este tipo de anatomía para la vista tenga más de 500 millones de años existiendo.

Ojo Fosilizado

Los parecidos en el ojo

Dice la Dra Brigitte Schoenemann: "Los paralelos son asombrosos. Los hallazgos sugieren que los principios de la visión de muchos insectos y crustáceos de hoy tienen al menos 500 millones de años". Schoenemann pertenece a la Universidad de Colonia. El animal fosilizado, según reseña el portal citado, tenía dos ojos semiovalados saltones en la parte posterior de la cabeza.

Entonces dentro de su ojo tenía diminutas células visuales conocidas como omatidios, hoy presentes en el ojo de las abejas. "La estructura interna de este ojo es casi idéntica a la de las abejas, libélulas, crustáceos. Además de muchos otros artrópodos activos del día que viven en la actualidad", añade Schoenemann.

Otros estudios anteriores han demostrado que la habilidad que tiene en cada ojo, un insecto, es mucho mejor de la que se pensaba. Y precisamente de eso se trata un ojo compuesto en estas especies miles de receptores que ayudan a mejorar la visión.