Coronavirus: ya hay cerveza en México pero sabe raro y se disparan las teorías de conspiración

Coronavirus: ya hay cerveza en México pero sabe raro y se disparan las teorías de conspiración

Tras la sequía de cerveza en México la bebida comienza a reaparecer en tiendas. Pero algunos aseguran que sabe raro y nadie se explica bien por qué.

La pandemia por el Coronavirus Covid-19 ha producido episodios raros en todo el mundo. Pero sin duda México ha sido uno de los lugares más extraños.

Hace dos meses en el país se inició con el cierre de todas las actividades no esenciales y eso incluyó la producción de cerveza. Al principio la noticia dio origen a muchos chistes y memes en redes sociales.

Se dispara precio de la cerveza hasta los 80 pesos

Con motivo del desabasto de cervezas a nivel nacional, en algunos establecimientos los precios se han incrementado por encima de los 80 pesos

No había problema alguno al principio porque las reservas en almacén eran grandes y en la mayoría de las ciudades nunca se restringió la venta al público.

Pero conforme se fue agotando el producto por mera ley de oferta y demanda el costo de una simple lata se quintuplicó en algunas regiones de México.

El asunto estaba a punto de ponerse como una película de Mad Max cuando, con el anuncio de la reanudación de actividades no esenciales, las tiendas volvieron a tener cerveza en sus neveras para su venta.

Pero algo no andaba bien

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Pero, según reporta el diario Vanguardia, quienes han tenido oportunidad de probar las primeras cervezas aseguran que sabe raro y esto ha disparado algunas teorías de conspiración.

En redes sociales circulan las quejas, donde se asegura que la bebida tendría mal sabor debido a que estarían utilizando químicos para acelerar el proceso de fermentación.

La empresa cervecera tiene la urgencia de surtir gran demanda, motivada por el alto precio que cobran por ella.

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Es lo que se señala en el periódico. Sin embargo la explicación más lógica y coherente es que en realidad hubo una última reserva que nunca se puso a la venta al público, incluso cuando ya estaban casi vacíos los almacenes.

De modo que se trataría de producto que estuvo guardado mucho más tiempo del normal, meses enteros, y sin refrigerarse. Lo que habría producido el cambio de sabor.