Le quedan 20 años a la ballena franca del Atlántico Norte por el cambio climático y la caza

Le quedan 20 años a la ballena franca del Atlántico Norte por el cambio climático y la caza

La ballena franca del Atlántico Norte está afectada por el cambio climático y la caza: quedan alrededor de 400 ejemplares de esta especie.

Una nueva especie está en riesgo de extinguirse en el planeta Tierra.

La ballena franca del Atlántico Norte tendría 20 años para dejar de existir, debido al cambio climático y a la caza.

El doctor Fredrik Christiansen, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, se encuentra al frente de las investigaciones.

Christiansen lidera un equipo de investigadores de doce instituciones pertenecientes a cinco países distintos.

Reporta el Daily Mail que gracias al uso de drones se han podido ver algunas de estas ballenas.

El tema de la Eubalaena glacialis es que por su docilidad y su alimentación siempre se mantendrá cerca de la costa.

Esto facilita la cacería del cetáceo, aunque esté protegido por la Ley de Especies en Peligro de Extinción y la Ley de Protección de Mamíferos Marinos.

Quedan alrededor de 400 ejemplares en el Atlántico Norte.

Pero no es solo la cacería lo que afecta a las ballenas.

 

La ballena franca, afectada por el cambio climático

“La fuente principal de alimentación, como los crustáceos, se ha perdido debido al aumento de las temperaturas por el cambio climático”, explica Christiansen.

“Esto obliga a que la ballena tenga que nadar largas distancias para conseguir su alimentación”, recalca.

“La buena condición corporal y las abundantes reservas de grasa son cruciales para la reproducción de las ballenas”.

 

La diferencia entre el Atlántico Norte y el Sur

Las ballenas del Atlántico Sur se reproducen con mayor facilidad que las del Norte, debido a que aún no ha arreciado la modificación climática en esa zona.

Mientras que en el Atlántico Norte quedan cerca de 400 ballenas, como se ha referido, en el sur hay entre 10 mil y 15 mil.

“El Norte está en mucha peor condición de lo que debería estar”, ratifica Christiansen.

¿Cómo revertir esta situación en el pronto tiempo?

“Redireccionando su hábitat, buscando uno que le proporcione mayor cantidad de crustáceos”, explica el científico.