[FW Labs] Uso un iPod Classic en 2020 y no pienso dejar de hacerlo

[FW Labs] Uso un iPod Classic en 2020 y no pienso dejar de hacerlo

El iPod Classic 6.5G fue lanzado al mercado el día 9 de septiembre de 2008. ¿Será realmente útil usarlo en 2020?

A pesar de que por estos días tenemos a varios servicios de streaming que hacen muy bien su trabajo, a ratos se siente extraño que un algoritmo te diga qué escuchar y cuándo hacerlo, incluso si de eso depende tu estado de ánimo. Es por eso que algunas personas prefieren utilizar dispositivos un poco más antiguos que, a pesar de su edad y software desactualizado, también son capaces de ejecutar de muy buena manera una tarea tan sencilla como musicalizar tu día a día.

En mi caso en particular, desde un comienzo no me llevé bien con Spotify y sus distintos símiles, ya que si bien es interesante descubrir a artistas nuevos como Billie Eilish, de repente no es malo revisitar a los viejos amigos que crecieron contigo. Dado esto, y después de cambiar el teléfono que utilizaba como reproductor en 2017, me decidí y encontré a alguien que vendía un iPod Classic de 120GB, justo lo que necesitaba por esa época para andar con toda mi música para todos lados, y desde ese entonces, nunca más quise volver atrás.

[FW Labs] Uso un iPod Classic en 2020 y no pienso dejar de hacerlo

Los pros del iPod Classic

Tal como ocurre con todos los equipos antiguos que sólo tenían como misión reproducir canciones, la batería del iPod Classic es una maravilla, incluso después de varios años de uso moderado tirando a intensivo.

Desde 2017 hasta hace poco más de un mes (gracias por nada, coronavirus), utilicé mi iPod todos los días para ir al trabajo en el transporte público y luego de vuelta hacia mi casa. Aquellos trayectos corresponden a casi tres horas en su conjunto, y en muy pocas ocasiones este aparato me ha dejado abandonado a mitad de camino, y si lo ha hecho, es sola y exclusivamente porque a mí se me ha olvidado cargarlo cuando ya es obvio que la batería se está agotando, lo cual ocurre cada dos semanas.

Otro factor decisivo es su tamaño: el dispositivo continúa siendo increíblemente cómodo para llevar en los bolsillos del pantalón, y la verdad es que ni siquiera molesta a la hora de caminar con el teléfono y la tarjeta del transporte público en el mismo compartimento de tu ropa.

Lo que sí fue una sorpresa desde un primer momento es que la rueda de clic, a pesar de llevar muchos años ahí, sigue funcionando con casi la misma precisión del primer día de uso, lo cual es francamente notable.

Finalmente, el cuerpo metálico de su carcasa resultó ser la protección perfecta para un aparato que, no lo olvidemos, lleva un disco duro en su interior. A pesar de que se me ha caído en incontables ocasiones, jamás ha sufrido algún tipo de daño permanente, ni en su pantalla, ni en el resto del hardware.

[FW Labs] Uso un iPod Classic en 2020 y no pienso dejar de hacerlo

Ni mi corazón podría estar así de maltratado y seguir funcionando, pero el iPod lo hace.

Los contras del iPod Classic

El primer factor en contra que tiene esta máquina son aparentes problemas en el hardware, ya que cuando lo conecto a mi computador, el iPod debe estar en una determinada posición para que no se desconecte de la nada de iTunes. Asimismo, hay momentos en el que al enchufarlo a mi laptop, el reproductor se cuelga y se reinicia de la nada, no obstante, esto es algo comprensible si tenemos en cuenta que estamos hablando de un dispositivo que fue lanzado al mercado hace casi doce años. Digo, alguna falla deberá tener, ¿no?

A pesar de lo anterior, la mayor falla que tiene todo esto es quizás también su mayor fortaleza (por lo menos para mí). En mi caso particular, en todos los computadores que he tenido, siempre suelo respaldar la música que descargo -digamos que "de manera legal"-, pero esto, para aquellas personas que nacieron con los servicios de streaming a la mano, puede llegar a ser algo tremendamente lejano.

Hasta antes de 2012, por hechos que ya todos conocemos y que forman parte de la historia de esta red global de información, era sumamente fácil encontrar blogs de descarga directa de discos, o incluso programas o foros en donde la propia gente compartía sus colecciones a través de redes P2P (¡qué tiempos aquellos!).

Esto es muy difícil de replicar en la Internet de hoy, ya que existen grandes restricciones de copyright en buscadores como Google, así como también en los distintos alojamientos de archivos en la red, por lo cual hallar lo último de tu artista favorito a ratos puede ser una pesadilla si es que no sabes bien cómo buscar.

[FW Labs] Uso un iPod Classic en 2020 y no pienso dejar de hacerlo

Conclusión

Ese anhelo de tener aquella antigua curatoría musical es lo que nos lleva nuevamente al inicio de este texto: a veces es extraño que un algoritmo te diga qué escuchar cuando estás haciendo una determinada tarea, o incluso cuando tienes un estado de ánimo específico.

Lamentablemente, yo no he podido encajar en esa dinámica de que me digan "esto es lo que debes escuchar", y reconozco que soy porfiado, pero curar mi propio contenido musical con los discos de los artistas que realmente quiero oír, en el momento preciso en el cual lo quiero hacer, es algo impagable, y es por ese motivo -bastante sencillo, ciertamente- que sigo utilizando mi iPod en 2020 y no pretendo dejar de hacerlo en el futuro cercano.