Un iPhone con oro y diamantes cuesta más que un Porsche

Un iPhone con oro y diamantes cuesta más que un Porsche

Un solo teléfono iPhone te puede costar mucho más que un automóvil Porsche, pero es por las razones correctas ¿lo comprarías?

Comprar un iPhone es una de la cosas que más se pueden presumir en el mundo, en especial porque tienden a ser tendencia con cada lanzamiento y por buenas razones. Y es que muchas veces tienen tanta tecnología integrada que hacen que valga la pena gastar grandes cantidades de dinero por ellos. Pero hay un iPhone que lleva esto a otro nivel, ya que no solamente es caro, es más caro que un Porsche.

Los celulares más caros del mundo

Es impresionante ver la tecnología siendo presentada de una manera minimalista y bonita, pero muchas veces nuestro corazón nos pide extravagancia, del tipo que hace que quieras gastar más dinero del que es humanamente posible gastar sin que se te paralice la cara.

Eso lo sabe Caviar, una tienda que se dedica a hacer versiones extremadamente caras de celulares ya existentes, siendo los iPhone sus equipos preferidos. Y es que se toman eso de la creación extravagante muy en serio. Puesto que hay algunos equipos que están más caros que un auto de lujo.

Uno de esos es el iPhone 11 Pro Solaritus, el cual tiene tanto oro que hasta miedo daría sacarlo en público. Pero no es solo eso, esta incrustado con oro y diamantes, y solamente habrá una versión de estas por modelo de iPhone 11.

iPhone Porsche

Te dijimos que tenía mucho oro, pero no especificamos cuanto. Bueno, pues el equipo pesa más de medio kilo gracias a todo el oro que tiene. Además, tiene 137 diamantes que adornan toda la cubierta del equipo.

Si no fuera suficiente, tiene un reloj de manecillas en medio, muy preciso además. La peculiaridad de este reloj es que tiene en el centro un diamante amarillo.

Estos equipos cuestan alrededor de 70 mil dólares, para la versión más básica y el modelo de 512 GB cuesta 71 mil 512 dólares. En comparación, el Porsche 718 Boxster cuesta alrededor de 59 mil dólares. ¿Gran diferencia, no?