La NASA apunta a Venus y fabrica una sonda que soporte su “infernal” temperatura

La NASA apunta a Venus y fabrica una sonda que soporte su “infernal” temperatura

El explorador podría aterrizar en 2026. Los ingenieros trabajan para que resista 60 días de misión.

El Explorador del Sistema Solar In Situ de Larga Duración (LLISSE) sería la clave para que el hombre explore Venus. Este planeta está dentro de los objetivos de la NASA, pero no es tan popular como la Luna y Marte. Sus creadores trabajan para que soporte las temperaturas “infernales”, la alta presión y la atmósfera reactiva que se registran en nuestro vecino.

Frente al proyecto está Tibor Kremic, el jefe de la oficina del proyecto de ciencia espacial en el Centro de Investigación Glenn en Ohio. Junto a su equipo estudian las adversas condiciones climáticas de Venus para que el LLISSE soporte 60 días de misión sin derretirse, tal como ha ocurrido con las otras naves que llegaron allí.

El LLISE es un cubo de un poco más de 35 centímetros, que contiene instrumentos que permitirán estudiar desde la atmósfera hasta la geología de Venus. Sin embargo, debido a tu tamaño no llevará cámaras. A lo que Kremic explica: “Si hay una manera de poner una cámara en LLISSE, apostará que lo intentaremos, pero es un poco pequeño para eso”.

En una entrevista con Wired, el ingeniero espacial reveló que construyeron chips endurecidos de carburo de silicio, para evitar que se formen cristales sobre los componentes electrónicos. Una consecuencia de las condiciones atmosféricas de Venus, que es rica en dióxido de carbono.

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Cómo llegar a Venus

Otro desafío para el equipo de la NASA es la duración de la batería que alimentaría a la sonda durante los 60 días. Por ello, diseñaron una batería térmica activada por calor inspirada en la que tienen los misiles. Aunque reconocen que administrar el flujo de energía es otro asunto por resolver.

Para probar la durabilidad de los componentes, cada dos meses reproducen las condiciones de Venus en una cámara. Su objetivo es que LLISSE registre la transición entre la noche y el día, tomando en cuenta que un día en ese planeta dura más de 100 días de la Tierra.

“No tenemos datos sobre cómo cambian las condiciones de día a noche en Venus. Estamos tratando de capturar la mayor cantidad posible de eso”, señala Kremic.

La sonda partiría en la misión Venera-D, un programa desarrollado entre la agencia espacial rusa y la NASA. Su lanzamiento original estaba previsto para 2013, pero fue aplazado a 2026. Y esta fecha podría cambiar.

Los rusos trabajan en el orbitador y un módulo de aterrizaje grande, que junto a explorador de la NASA son necesarios para aterrizar en el planeta vecino. Según Kremic, LLISSE estará listo para ser probado en 2023.

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