Monjes budistas gastaron una fortuna para construir un robot que diera sermones por ellos

Un robot protagoniza algunos sermones que se dan en el templo de Kōdai en Japón con el propósito de llegar a la población más joven.

Los japoneses no tienen reparo alguno a la hora de incluir tecnología en sus ceremonias religiosas. Hace un par de años nos dimos cuenta de eso cuando compartimos la noticia del uso de robots Pepper en funerales budistas. Este año representantes de la misma religión decidieron seguir mejorando su credo con más actualizaciones tecnológicas. Esta vez se trata de un robot que se dedica a dar los sermones.

Los monjes del templo budista de Kōdai en Kioto, Japón, han estado empleando a un nuevo robot para comunicarse con los fieles que asisten al lugar. Su propósito es recitar las enseñanzas del famoso "Sutra del Corazón". Este es uno de los textos más característicos de la religión, que forman parte de la literatura de "La Perfección de la Sabiduría".

El nombre de la máquina es "Android Kannon Mindar", cuya segunda palabra parte de una representación de la deidad budista de la piedad. Su diseño, que recuerda un poco al androide Sofía, le permite gesticular expresiones en su cara y mover los brazos. Sin embargo, no se puede desplazar y solo ciertas partes de su cuerpo tienen un material que simula la "piel". Además, la parte superior de su cabeza muestra parte de los componentes que hacen posible su funcionamiento.

El desarrollo de Kannon Mindar no fue precisamente barato. De hecho, su construcción costó 25'000.000 yenes, para un total de 100'000.000 en todo el proyecto. Es decir, casi un millón de dólares. Su construcción se debió a una alianza entre el templo y el experto en robótica de la Universidad de Osaka, Hiroshi Ishiguro.

Una máquina religiosa

El robot tiene una voz femenina y una altura de 1,95 metros. Está construido principalmente de aluminio y silicio, lo que le ha dado un peso de 60 kilogramos. Tiene hasta 26 ejes de movimiento, 10 de ellos ubicados únicamente en la cara y el cuello.

Uno de los monjes del templo, Tensho Goto, explicó por qué optaron por adquirir un robot:

“Este robot nunca morirá; seguirá actualizándose y evolucionando: esa es la belleza de un robot. Puede almacenar conocimiento para siempre y sin límites".

Por otro lado, el hombre religioso admitió que los jóvenes no suelen escuchar lo que dice un hombre de su edad. Por lo tanto, una máquina de este tipo puede acercarlos más al budismo.

Curiosamente son los extranjeros los que han criticado la aparición de la máquina, cuyos sermones también son traducidos al chino y al inglés. Al parecer, lo consideran un "Monstruo de Frankenstein". Sin embargo, los japoneses han dado buenas opiniones sobre ella.

Robot budista