Probamos las nuevas bicicletas eléctricas de Scoot en Santiago

Probamos las nuevas bicicletas eléctricas de Scoot en Santiago

Los primeros en llegar.

La marca de movilidad eléctrica Scoot lanzó hace un tiempo su flota de bicicletas eléctricas en algunas comunas de la ciudad de Santiago, Chile.

Dado que ya pudimos probar la experiencia en Washington con las Jump de Uber, tenemos ese punto de comparación para ver qué tal andan estas nuevas máquinas.

Probando las bicicletas eléctricas Jump de Uber en Washington, D.C #UberElevate

Una experiencia nueva y que debería expandirse pronto.

Lo primero es el precio. Me gusta que no haya una tarifa por desbloqueo, algo que se extiende a toda la flota de eléctricos de Scoot (como sus scooters, obvio), por lo que ya me da buena espina el tema. Además, por un tiempo está a 100 pesos el minuto, lo que me parece una ganga. Después costará 180 pesos.

Empezar es simple: con la misma app que usas para los scooters desbloqueas la bicicleta, la cual tienes que "desencadenar" de donde esté con su cable, el que se inserta en un receptáculo detrás del asiento, para que no moleste.

Scoot bicicleta

De ahí en adelante la historia es bastante simple: pedaleas y la bici te ayuda, dándote impulsos silenciosos que te hacen tomar velocidad y teniendo que hacer muy poco esfuerzo, incluso en subidas.

Scoot bicicleta

Por algún motivo la aplicación de Huawei Salud cree que ando literalmente la mitad de lo rápido que iba.

Cuenta con un canasto delantero bastante amplio, pero me gustaría ver algún tipo de apoyo para el celular, cosa de ir viendo Google Maps o cuánto has gastado en la aplicación. También hubiera sido perfecto algún tipo de amortiguación, porque convengamos que las calles de Santiago no son precisamente las más amigables. Aún así, es un tremendo primer paso en pos de instalar servicios de transporte no contaminantes y que sean una alternativa real al transporte público en algunas ocasiones.

Scoot bicicleta

Me salí un poco de los márgenes de uso, lo que no significa pagar un extra. Me costó más barato que un Cabify a esa hora.

Recuerden usar casco, es súper importante en una ciudad donde no hay cultura de bicicleta (ni por parte de los automovilistas, peatones o los mismos ciclistas) y a veces puede ser un poco peligroso. De todas formas la experiencia es exquisita y por ahora Scoot goza de tener poco y nada de competencia, cosa que sabemos no se mantendrá por mucho tiempo, ya que al igual que con los scooters, muchos quieren entrar en este negocio.