Confirman que las hembras de una especie de murciélago intercambian sexo por comida

Confirman que las hembras de una especie de murciélago intercambian sexo por comida

Investigadores encontraron esta costumbre en la hembra del murciélago egipcio de la fruta, quien le quita la comida de la boca a los machos.

El murciélago egipcio de la fruta (Rousettus aegyptiacus) es una especie muy común que se puede encontrar en diversas zonas de África. Este animal, más allá de lo llamativo que puede ser un mamífero volador, ha captado la atención de los científicos. La razón es que se descubrió que sus hembras intercambiaban sexo por comida.

Dicho hallazgo fue realizado por investigadores de la Universidad de Tel-Aviv en Israel. En su documento publicado en Current Biology, los expertos explican que les pareció sorprendente cómo los miembros de esta especie de murciélago se dejaban robar comida de la boca de otros individuos. Esto, sin hacer reparos ni inmutarse en lo absoluto.

Por lo tanto, buscaron la razón de este comportamiento. En una primera instancia pensaron que esto podría hacerse entre únicamente  familiares. Después, se pensó que pelear por la comida tendría un costo demasiado alto. Finalmente se llegó al hecho de que se podría obtener algún beneficio sexual de un intercambio consensuado. Así lo explicó el profesor Yossi Yove:

Originalmente, nos preguntábamos: ¿por qué los recolectores de alimentos permiten que otros se lleven la comida de su boca? ¿Quizás son más fuertes? Pero encontramos que la mayoría de los ladrones eran hembras, por lo que consideramos la posibilidad de que estas intercambiaran apareamiento por comida. Esta fue nuestra hipótesis, y, de hecho, encontramos que así es el caso".

Confirman que las hembras de una especie de murciélago intercambian sexo por comida

Crías producto de un intercambio

Teniendo eso en cuenta, los investigadores decidieron observar de cerca tal comportamiento. Así, procedieron a estudiar tres colonias captivas de estos animales durante un año. Por supuesto, se enfocaron en la relación del murciélago que recolectaba comida y el que se la robaba de la boca.

Confirmaron que este tipo de interacciones se produjeron meses antes de la época de apareamiento.  De esta forma las hembras le robaban comida a varios machos durante este tiempo, generando cierto vínculo. Al término de todo este proceso, terminaban aparéandose con uno solo.

Las crías nacidas después eran prueba de todo el estudio. Estas resultaban ser hijas del murciélago macho al que más se le robó comida durante ese tiempo. El vínculo generado del robo de comida era lo que terminaba haciendo merecedores a los machos de la reproducción.

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